Los ex oficiales jefe del Ejército Pascual Guerrieri, Daniel Amelong y Jorge Fariña, y los ex agentes civiles Walter Pagano y Eduardo Costanzo, imputados por crímenes en centros clandestinos de detención de rosario y alrededores, ejercieron su derecho a emitir las palabras finales previas al veredicto del tribunal.
"Me presenté con una valija pensando que iba a pasar unos días. Me presento, poniéndome a derecho, porque como se sabe dedique la segunda mitad de mi vida al derecho, la primera mitad de mi vida fui militar, la segunda mitad fui un auxiliar de la Justicia", afirmó Amelong ante el Tribunal.
En otro tramo de su exposición, el sindicado represor indicó: "Pensé que en una segunda instancia las cosas cambiarían. Estando detenido en un cuartel primero y luego en otro, con todas las puertas abiertas, nunca pensé en incumplir mi situación de encierro".
Asimismo, Amelong señaló que "todos sabemos lo que vamos a hacer cuando todo esto termine. Porque más allá de que pongan una pena de 25, 40 ó un año, todos sabemos que esto va a terminar, en dos o tres años, porque esto es político".
"El resultado de este juicio histórico es político y por ende la resolución que adopten tiene dos posibilidades, o ser elogiada por (el diario) Página 12 de mañana o ser denostada por la historia", deslizó.
Místico. Luego fue el turno de Guerrieri, quien integrara el Cuerpo Comando del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército durante la dictadura militar con el grado de teniente coronel. El imputado, tras afirmar que "por su lugar en la cadena de mandos no era el hacedor del destino de nadie", señaló que "el ciclo biológico me hizo vivir esa época de nuestra Argentina, esa Argentina que siempre se recicla".
Guerrieri también arengó ante el Tribunal diciendo que, "estoy seguro que no hay herida que no cierre con el tiempo. Intentemos celebrar la vida y que el futuro sea de todos". Sus palabras contrastaron con la imagen de los familiares de las víctimas y de sobrevivientes presentes en la sala en su incesante búsqueda de verdad sobre el destino de los desaparecidos.
En otra parte de su alegato, el represor manifestó: "Yo no soy un abogado, no puedo referirme a códigos, reglamentos, pero sí puedo hablar de sensaciones, y todo lo que voy a decir es la verdad, es puro corazón, créanme, es puro corazón".
Al final, destacó: "Espero que vuestras almas puedan entender a mi corazón, aquí señores no hay odio, no hay venganza, no hay terceras intenciones. Hay dolor, tengo mucho dolor, pero al lado del dolor hay esperanza, al lado del dolor crece un árbol amargo que hecha sus raíces, ese árbol se llama el árbol de la esperanza".
A su turno, el ex personal civil de inteligencia Walter Pagano se limitó a agradecer la labor de los profesionales que intervinieron en su defensa y a reiterar "su inocencia".
Soldado. Jorge Fariña, al igual que en sus declaraciones indagatorias, negó haber cometido o participado en delito alguno. El imputado recalcó que "todos sus antecedentes son favorables, que fue formado bajo los principios sanmartinianos y que ha sido instruido para ser un soldado de la patria".
Finalmente hizo uso de la palabra Eduardo Costanzo al sólo efecto de contestar las acusaciones vertidas por la defensa de los restantes imputados. Culminó su discurso pidiendo por su vida: "No quiero ser un Febres, Julio López o Silvia Suppo", advirtió.
La audiencia culminó con el reclamo a viva voz de los presentes pidiendo una vez más que los imputados digan dónde están los compañeros desaparecidos. La lectura del veredicto será el día jueves 15 de abril a las 12.


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