Representantes de la Fisfe aclararon que la situación no es para “dramatizar” porque no hay pérdida masiva de puestos de trabajo, pero hablaron de un “alerta” y de las tensiones que generarán las nuevas paritarias.
Antes de ingresar y en diálogo con El Litoral, Walter Andreozzi, del Comité Ejecutivo de Fisfe, describió la circunstancia que atraviesa del sector. “El panorama es de preocupación, de alerta tal como lo venimos sosteniendo desde los últimos trimestres del año pasado. Pero tampoco -aclaró- es de un dramatismo tal que nos quite las esperanzas de un futuro inmediato mejor. Hoy no hay una pérdida masiva del empleo, aunque sí situaciones puntuales de algunas empresas, que creo que hay que abordar específicamente. De todos modos -insistió-, creo que es el momento para estar alertas porque estamos próximos al inicio y cierre de paritarias, y eso también va a marcar un grado de tensión en lo que son las relaciones laborales”, sostuvo.
Luz amarilla
Puntualmente, Andreozzi confirmó que las principales dificultades se dan en los sectores que “históricamente” se resienten con las situaciones de menor crecimiento: el automotor y el frigorífico. “Desde 2008 en adelante, la situación siempre se ha ido presentando de manera heterogénea. Pero en los últimos meses hubo algún grado mayor de homogeneidad en cuanto a la caída de estos sectores. Lo que hacemos es monitorear que no haya situaciones que nos excedan y que provoquen caída masiva del empleo. Eso es lo que la industria pretende evitar, porque tenemos muy claro lo que cuesta formar un recurso humano y no estamos dispuestos a perderlo. Esperamos que la coyuntura nacional e internacional permitan poder sostenerlo”, manifestó.
Andreozzi ratificó que no se han producido despidos masivos en la provincia, aunque admitió que ya han apelado a las herramientas propias del derecho laboral, como el adelantamiento de vacaciones y la quita de horas extras. “Todo esto se hace siempre manteniendo la fuente de empleo. Ésa es la base hoy”, aseguró. Y en función de ello, admitió que se transita actualmente “el período de luz amarilla. Esperemos no tener que llegar a la roja”, bregó.
Preocupados
Desde la CGT, Alberto Cejas también habló de la “preocupación” que existe en la central obrera. “Ya tenemos sectores laborales donde están teniendo problemas, como la carne y otros que ya avizoran una caída de la actividad industrial, y que sin dudas repercutirá en las fuentes laborales”. El dirigente se mostró expectante por el informe que pudiera brindar el Ministerio de Trabajo sobre la situación relevada en toda la provincia.
Cejas valoró el ámbito de la Multisectorial, y recordó que durante la crisis de 2008-2009 se pudo sobrellevar la situación. “En aquel momento de crisis fuerte y profunda, éste fue el ámbito en el que se pudieron acordar políticas para salvaguardar muchas fuentes de trabajo, interactuando entre el gobierno, el sector empresarial y sindical, y con el aporte del Ministerio de Trabajo de la Nación, a través de los Repro”, contó.
Sobre la coyuntura actual, mencionó las garantías horarias, que ya comenzaron en el sector cárnico, donde también se gestionan Repro ante la Nación para evitar suspensiones. “Esperemos que esto pueda solucionarse, en función también de las políticas macroeconómicas del país”, concluyó.
Con pronóstico reservado
La consultora Adecco Argentina encuestó entre pequeñas, medianas y grandes empresas de todo el país que el 71% mantendrá su dotación de personal este año, el 15% cree que lo reducirá y el 14% que lo incrementará.
Manpower, otra empresa que mide el mercado laboral, estimó que “se mantienen moderados los planes de contratación en Argentina” y especificó que “la expectativa neta de empleo para el período abril-junio 2014” es “6 puntos porcentuales más débil en la comparación anual”.
Para esa consultora, “el sector de manufacturas” caería en abril-junio de este año un -4%, el doble del retroceso estimado por la UIA.
“Las intenciones de contratación se han debilitado 8% en relación con el anterior trimestre y declinaron 24% en la comparación interanual” estimó Manpower para la actividad fabril.
La demanda laboral en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano se retrajo en febrero 10,9 % en relación a igual mes del año anterior, aunque creció 1,7 por ciento contra enero, según el índice elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).
Así, el Índice de Demanda Laboral (IDL) medido por el Centro de Investigación se ubicó en febrero en “29,9 puntos porcentuales, 0,5 puntos por encima de su mínimo histórico alcanzado en la medición de enero de 2014”, precisó el informe.
El economista del CIF, Martín González Rozada, sostuvo que la caída interanual de 10,9 % registrada en febrero sigue “con la tendencia decreciente presente desde agosto de 2011”.

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