Así lo aseguraron a época un grupo de estudiantes de la Escuela de Comercio, quienes integran dos promociones de la iniciativa de Educación. Insistieron en la importancia de que todas las instituciones educativas cuenten con chicos capacitados en la temática.
Se trata de un grupo de alumnos que por decisión propia y al tomar conocimiento del Programa de Mediación Escolar que se conformó desde la Dirección de Servicios Educativos de Prevención y Apoyo (DISEPA), del Ministerio de Educación, se anotaron para recibir la capacitación correspondiente.
Para conocer la experiencia de éstos, época dialogó con un grupo de estudiantes mediadores del Colegio Secundario “General Manuel Belgrano”, integrantes de las dos promociones de la modalidad, que ya se recibieron en esa institución.
Fiorella, Ludmila, Nazaret, David y Rodrigo tienen 17 años. Son sólo cinco de los cerca de 22 alumnos mediadores con los que cuenta la escuela y aseguraron que desde que comenzaron con la aplicación mejoró notablemente la convivencia escolar.
“El índice de violencia disminuyó muchísimo y eso comenzó a notarse desde que comenzamos con la mediación”, destacaron a la vez que resaltaron la importancia de que todas las instituciones educativas cuenten con dicha herramienta para alcanzar iguales objetivos.
“Si todas las escuelas pudieran contar con alumnos mediadores estamos seguros de que bajaría muchísimo el nivel de violencia entre los chicos, sería muy bueno que llegue a todas”, resaltaron los jóvenes.
En ese sentido, justamente ayer se conoció un nuevo caso de agresión entre estudiantes. Fue a la salida de clases de una escuela nocturna, donde a pocas cuadras de la institución un grupo de alumnas atacó a otra, a quien le hicieron un tajo en la cara con un cuchillo (ver página 6).
Según contaron los mediadores, las confrontaciones más comunes son por casos de peleas por novios, malentendidos, el típico “me miró mal” y por el Facebook.
“Siempre los casos se dan por un tercero y al llegar a la mediación se dan cuenta de que no tenía sentido la pelea”, acotó Ludmila, quien aseguró también que en los casos que ya han alcanzado a mediar en ese establecimiento “nunca tuvimos conocimiento de que después se haya llegado a hechos de violencia, siempre se resolvió con el diálogo”, destacó.
Por su parte, Rodrigo afirmó que “los chicos muchas veces necesitan que otro como ellos los escuche y esto dio la posibilidad de que ellos no se aíslen y pueda mejorar la comunicación entre todos”.
En cuanto a la metodología de trabajo que éstos tienen dentro de la institución, explicaron que los mediadores rotan, “un día le toca a uno y otro día a otro”, y cuando hay un conflicto acciona el que le toca en esa oportunidad. “Se invita a las partes y ellos tienen que estar dispuestos a participar, caso contrario no se puede dar la mediación”, indicó David.
El espacio con el que cuentan para aplicar la herramienta es un salón cercano a la Rectoría del establecimiento escolar, donde en forma personalizada debaten con las partes en conflicto. “Tratamos de explicarles a los chicos que se debe sacar toda la carga negativa que les dan a sus palabras y buscarle el mismo sentido a un discurso que tenga el mismo interés. Buscamos que se pongan en el lugar del otro, trabajar en la empatía, con lo que hemos tenido muy buenos resultados”, agregó Nazaret, quien también comentó que aplica lo que aprendió para resolver situaciones que se dan también en su hogar, con su familia.
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