Ese monto es el abono del primer mes, que para una casa de dos dormitorios ronda los 4.000 pesos, más el sellado y los costos administrativos de la inmobiliaria. A eso se le suma el gasto del traslado.
Hoy una familia tipo que quiera mudarse deberá pagar 10.000 pesos promedio. El monto representa el abono del primer mes –que para una casa de dos dormitorios con cochera y patio que se ubique en un barrio con acceso a todos los servicios ronda los 4.000 pesos en promedio–, más el sellado y los costos administrativos que exigen en las inmobiliarias. A eso se le debe sumar el gasto del traslado de los muebles, más lo que represente el hecho de dejar la propiedad antigua que en la mayoría de los casos, como mínimo, debe entregarse pintada.
Si bien dichos costos muchas veces pueden financiarse en las inmobiliarias, no dejan de ser altísimos para las familias que a esa preocupación deberán sumarle la de buscar todos los papeles de garantías que se les exigen –dependiendo de la propiedad a alquilar y la empresa inmobiliaria que se las facilite– y de pensar en los reajustes establecidos sobre el precio del alquiler en sí, que actualmente varían desde un 13% o 15% semestral hasta un 30% anual.
Es que así como algunas inmobiliarias solo piden una garantía propietaria y un recibo de sueldo, hay otras que exigen hasta tres propiedades con ingresos comprobables y el mismo número de respaldos con sueldo. Por otro lado hay que decir que muchas inmobiliarias imponen condiciones tales como el no permiso de la presentación de una garantía propietaria de jubilados; y la obligación de que los recibos presentados tripliquen el monto del alquiler, por ejemplo.
Situación compleja
Trabas para algunos, respaldo para otros. El libre juego entre oferta y demanda en el tema de alquileres en la actualidad se encuentra en constante ebullición y como consecuencia las dos partes están afectadas.
Y es que los innumerables papeles a conseguir sumado a la variable de precios se presenta también en forma contraproducente para los propietarios, ya que muchas veces pasan meses a la espera de lograr que su propiedad se rente.
Lo mismo le sucede a los inquilinos, que muchas veces pierden las señas depositadas para el resguardo del inmueble deseado en busca de conseguir todo lo que se solicita.
Consultado al respecto el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Santa Fe, Alfredo Migone, aseguró que la entidad que representa no tiene una posición sobre cómo debe regularse la situación (de imposición de precios de alquiler o presentación de garantías) ni existe ninguna legislación que así lo determine.
“A eso lo maneja cada inmobiliaria de acuerdo a lo que solicita el propietario y tiene relación con la «responsabilidad» de cada una de ellas bregar porque el inquilino pague el alquiler y los impuestos de la propiedad afectada en tiempo y forma”, dijo y completó: “Sabemos que esta es una situación complicada para los inquilinos pero también lo es para los propietarios que si no se valen de los reajustes y un respaldo pueden ver poco rentable el hecho de seguir alquilando sus propiedades”.
Para considerar
Los precios que anteriormente se detallaron responden a un sondeo realizado por Diario UNO en varias empresas locales dedicadas a hacer negocios entre inquilinos y propietarios que reflejó que las viviendas que hoy están disponibles para una familia tipo que quiera habitar en un barrio que cuente con todos los servicios (luz, gas, agua potable, cloacas) y cuenten con dos dormitorios con cocina comedor, patio y cochera arrancan desde los 3.600 pesos y pueden alcanzar hasta los 7.000 pesos aproximadamente.
Dicha diferencia de precios tienen relación con la antigüedad de la edificación y el estado de la misma, como así también su independencia (si se ingresa por pasillo, tienen la cochera separada, están en planta alta o son tipo departamento por los metros de superficie cubierta que tienen).
Por otro lado vale decir que al hablar de gastos administrativos hay que pensar en que los mismos responden al monto de un alquiler más IVA; y que el costo del sellado provincial representa el 1,1% del total del contrato.
Asimismo y al considerar los gastos de traslado, es decir de la mudanza en sí, se debe hacer hincapié en que las empresas dedicada a este servicio cobran desde 150 pesos por hora para prestar los servicios de una camioneta y 400 pesos por hora si lo que se necesita es un camión; y de 40 pesos aproximadamente la hora para contratar un ayudante en la carga y descarga.
También en el ámbito privado
Las condiciones de un alquiler particular siempre fueron menos engorrosas para los inquilinos, y lo siguen siendo al momento de pensar en los papeles a entregar. Pero si de variación de precios se trata o de ajustes, vale decir que los mismos son hoy por hoy muy similares a los que tienen las inmobiliarias.
En consecuencia tampoco puede decirse que alquilar a un particular será menos costoso, ya que son varios los que también solicitan el depósito e incluso también consultan a un abogado para hacer los trámites del contrato, cuyos honorarios corren por cuenta de quien rentará la vivienda.
Comentá la nota