Alperovich reconoce su fracaso

Alperovich reconoce su fracaso

"Me equivoqué mucho. Yo estaba convencido de que había creado el mejor equipo de gobierno. Que tenía todo bajo control. Pero la realidad me demuestra que estuve rodeado por inútiles que solo se preocuparon por salvarse ellos."

Por Tomás Luciani

La bronca de José Alperovich con sus colaboradores crece día a día.

Luego de 12 años, el gobernador del cordón cuneta deja una provincia devastada, con puentes caídos, rutas destruidas y buena parte del territorio tucumano incomunicado.

Se gastaron 20 mil millones de dólares, pero la herencia será nefasta.

El próximo gobernador encontrará más inseguridad que en 2003, más desigualdad social, más suciedad, falta de agua potable, menos energía, menos caminos y una infraestructura totalmente colapsada.

El "Ratita" Durán y "León de Circo" Mirkin son el centro de la furia del Zar, aunque tampoco ahorra epítetos para otros funcionarios multimillonarios, como el dueño de Vialidad, Raúl Basilio.

"Tengo que terminar el gobierno con este desastre, cuando a ustedes jamás les faltaron los recursos para hacer lo que hiciera falta", les dijo hace diez días, durante un tensa reunión en la que todos los responsables de la obra pública ofrecieron la renuncia.

Alperovich está deprimido, y con ganas de instalarse cuanto antes en Buenos Aires. 

Para peor, ni él mismo cree en los hombres que postulará para la sucesión. 

Juan Manzur y Osvaldo Jaldo son más de lo mismo: las figuras estelares del equipo de supuestos inútiles a los que se refiere el propio gobernador.

El Zar no confía en ninguno de los dos. Pero no tiene otras alternativas. Hasta el impresentable "candidato" José López desapareció de Tucumán cuando comenzó a subir el agua.

Hace un mes, un sector del alperovichismo había iniciado una ofensiva para que Beatriz Rojkés reemplazara a Manzur. Estaban convencidos de que -con sus más y sus menos- Betty era la única capaz de cuidar con cuerpo y alma el legado de José.

Pero el plan se cayó al precipicio cuando la misma senadora se encargó de mostrarle al país lo que podría llegar a ser como gobernadora de Tucumán.

Hoy Manzur -muy flojo en las encuestas- es el candidato obligado, tanto por indicación de la Casa Rosada, como por la ausencia de otras cartas en la mano de Alperovich. 

"Le estamos dando un cheque en blanco a una persona que no será manejable y que tiene un proyecto propio", se lamenta un ultra del Zar.

Alperovich edificó todo su poder con una gruesa billetera en la mano. "Dejar todo ese dinero en manos de Juancito es suicida. No volveremos más", pronostican.

La traición de Manzur es una apuesta más que segura a mediano plazo, si se consideran los antecedentes del personaje, y las necesidades que traerá el nuevo ciclo político.

El liderazgo alperovichista se asentó exclusivamente sobre el alquiler de voluntades, sin los lazos duraderos que generan las convicciones personales, la ideología u otros valores aún más intangibles, como la amistad o las afinidades personales.

Todo es cuestión de dinero. Alperovich sabe que políticos y jueces que él mismo elevó le pueden complicar gravemente la existencia apenas deje de ser el dueño de la caja fuerte.

No dormirá tranquilo. El alperovichismo estará en peligro tanto si José Cano y Domingo Amaya se unen para ganar, como si llegan el insaciable Manzur y el compañerito Jaldo, otro jugador de grandes ligas que en silencio viene guardando facturas desde hace 12 años.

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