Alperovich se queda solo y sin rumbo: ¿dónde estarán escondidos los ladrones de la avenida Sarmiento?

Alperovich se queda solo y sin rumbo: ¿dónde estarán escondidos los ladrones de la avenida Sarmiento?
¿Por qué no dan la cara Sisto Terán, Jaldo y otros? ¿De qué le sirvió al gobernador sojuzgar a la prensa y a los tres poderes? Los policías rasos son un chivo expiatorio.
Solo. Vacío de autoridad. Odiado por muchos tucumanos. Desconcertado. Abandonado por la Casa Rosada. Sin rumbo. Con un futuro incierto por delante.

¿De qué le sirvió a José Alperovich someter a la sociedad a sus arbitrios durante 10 años, luego de alquilar el apoyo del peronismo tucumano, sojuzgar a la prensa y erradicar cualquier control sobre su administración?

¿No había leído nada sobre la historia de la humanidad?

¿No sospechaba que la vida inexorablemente le pasaría el precio de semejantes abusos contra su pueblo?

¿De qué le sirvió mandarles 700 millones por año a los ladrones de la avenida Sarmiento, convirtiendo a la Legislatura en la escribanía Alperovich?

¿Dónde están escondidos ahora Sisto Terán, Roque Alvarez, Osvaldo Jaldo, Regino Amado y muchísimos otros millonarios del alperovichismo?

¿En qué cueva se meterán tipos como Caponio, que llegó a legislador rifando autos, el impresentable Dante Loza, dedicado a llenarse los bolsillos disfrazándose de político, o el jefe lumpen "Cacho" Cortalezzi?

¿Le servirá a Alperovich que salgan a defenderlo los Juan Manzur, los Sergio Mansilla y otros muchos apropiadores de lo ajeno?

¿Para qué le sirvió al gobernador llenar su gabinete durante una década con recaudadores de la Corona en lugar de ministros?

¿De qué le sirvió comprar a centenares de corruptos dirigentes y punteros con sueldazos de asesores en el gobierno?

¿Para qué le sirvió a Alperovich aniquilar las instituciones, y hacerse único dueño de los tres poderes del Estado?

¿Creyó que rapiñando la plata ajena, haciendo arrodillar al que no le obedecía y pagando conciencias le alcanzaría para construirse un poder eterno?

Los resultados están a la vista.

En su peor momento, cuando ya no le quedan reservas morales ni políticas para afrontar los próximos dificilísimos dos años, Alperovich está más solo que nunca.

No hay ni una voz creíble que salga a defenderlo.

¿De qué le sirvió prostituir a casi todos los medios de comunicación para que lo aplaudieran ?

Hoy, pese a todo lo pagado, no tiene quien lo defienda con eficacia. Lastimosamente, los periodistas del régimen tienen que seguir poniendo la cara por un imperio que se cae solo.

El gobierno de Alperovich nunca tuvo orientación política o institucional.

Su único objetivo fue subir a Tucumán a todos los negocios del kirchnerismo, someter a los más pobres con dádivas y enfocar la administración de la provincia al enriquecimiento personal de los dueños del poder.

La política fue entendida por este contador como la autopista más directa para llenarse los bolsillos.

Hoy está comenzando a pagar altísimos costos, y ni siquiera sale a apoyarlo alguno de los nuevos ricos que se mostraban exultantes cuando en la Casa de Gobierno se proclamaba el “vamos por todo”.

A duras penas, el ex Zar intenta balbucear algún discurso defensivo frente a una realidad que lo está aplastando.

Abrumado, por acto reflejo atina a culpar a otros, como lo hizo durante toda su vida.

Su chivo expiatorio ahora es la policía que él nunca supo manejar.

La fuerza de seguridad fue tomada durante una década como una máquina de recaudar para los dueños del poder, y eventualmente encubrir hechos delictivos perjudiciales para el gobierno. Por eso lo puso allí a Jorge Gassenbauer, su cajero más voraz y conocedor de las intimidades del clan.

Hoy, los agentes policiales en las calles están pagando injustamente por lo que robaron sus jefes.

Mientras, el otrora poderoso dueño de Tucumán comienza a darse cuenta de lo difícil que le resultará disfrutar lo que acumuló sin límite en estos diez años.

Comentá la nota