Escribe Tomás Luciani. Finalmente, el gobernador respaldaría a su esposa para gobernadora en 2015.
Siempre había pensado en Juan Manzur como sucesor.
Pero las presiones de la primera dama, sumados a los traspiés del vicegobernador con licencia eterna, han modificado el panorama.
Alperovich tampoco confía en el ministro Osvaldo Jaldo como heredero político.
La intención del Zar ahora sería convencer a Domingo Amaya para que ocupe el segundo lugar de la fórmula.
El gobernador no cree demasiado en las condiciones políticas de su esposa, y hasta considera que existen enormes riesgos con su candidatura.
Pero en su entorno no tiene a nadie más en condiciones de emprender la aventura.
Además, Betty es obstinada en sus decisiones.
Alperovich intentaría despejarle el camino. Los números le indican que Amaya es el peronista con mejor imagen, y por lo tanto pretendería neutralizarlo, y al mismo tiempo robustecer la oferta electoral de la Casa de Gobierno, apuntándole a la clase media.
Mientras el radical José Cano se mantiene primero en las encuestas, en el PJ se carcomen a la espera de noticias.
Apenas lleguen señales firmes sobre las fórmulas a gobernador y vice, saltarán de una olla a presión miles de postulantes a intendentes, legisladores, concejales, delegados comunales, diputados y senadores.
Estará en juego el 100% del poder político para los próximos cuatro (u ocho) años.






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