Se realizó este viernes un allanamiento en la casa del único acusado por la muerte de Graciela Tirador. Sin embargo, no se encontraron los elementos que se buscaban debido a que días atrás habrían robado en la vivienda.
El allanamiento se realizó tras el pedido del fiscal Martín Pizzolo, titular de Unidad Fiscal de Instrucción N° 5 y a cargo de la causa, recaratulada recientemente como "homicidio doblemente agravado por femicidio y ensañamiento". Además de la presencia de Pizzolo, en el lugar se encontraban autoridades policiales como el comisario inspector Néstor Ordoqui, titular de la Policía Distrital.
En diálogo con EL POPULAR Medios fuentes cercanas indicaron que si bien el allanamiento fue realizado, el saldo del mismo fue negativo, debido a que en este domicilio no se encontraban los elementos que se buscaban como materia de investigación.
Según plantearon, quienes llevan adelante la pesquisa desconocían que pocas horas después de la muerte de Graciela Tirador la vivienda de Barbato había sido blanco de delincuentes, quienes podrían haberse llevado los elementos que se fueron a secuestrar este viernes por la tarde.
Trabajaron además en el lugar peritos de la Policía Científica, con el propósito de encontrar mayores datos que brinden mayor información sobre cómo fue precisamente la muerte de Tirador. Asimismo hubo personal de diferentes dependencias policiales de nuestra ciudad.
Mientras tanto este jueves por la tarde Barbato, de 64 años y nacido en Azul, fue citado a declarar, y aunque estuvo presente en la Fiscalía local, se negó a prestar testimonio.
El azuleño mantuvo una relación sentimental con la víctima que se inició en septiembre de 2011 tras haberse conocido a través de la red social Facebook y que se vio interrumpida en abril del 2012. Ese mismo mes la mujer expuso que padecía amenazas.
Apenas se encontró el cuerpo de la víctima, en la mañana del domingo 13 de este mes, tanto las hijas como los yernos, familiares y amigos de Tirador apuntaron sus sospechas hacia Barbato y horas después fue aprehendido por personal policial durante un allanamiento a su vivienda, en Juan XXIII 2162.
El hombre había sido señalado por su ex pareja como el autor de amenazas y presiones que la atemorizaban y la llevaron sistemáticamente a desistir de un embate judicial más profundo que la orden de restricción que se emitió en una ocasión (a mediados del año pasado) y que no habría sido respetada.
Ese vínculo que hubo entre la víctima y el supuesto victimario hizo que el crimen sea encuadrado en la figura del "femicidio", bajo los términos de la ley sancionada en diciembre de 2012 y que contempla que se aplique "reclusión perpetua o prisión perpetua al que matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia".
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