Se temieron olas de hasta 3 metros de altura; en Japón se ordenó evacuar a 10.000 personas
Las olas de los tsunamis originados en Chile llegaron hasta las playas del este de Australia, pero no hubo reportes de daños. Tras permanecer en vilo durante varias horas, Hawai levantó su alerta de tsunamis, mientras las autoridades japonesas temían olas de hasta tres metros y ordenaban la evacuación de hasta 10.000 personas.
La intensa marejada causó graves destrozos en el archipiélago Juan Fernández y puso en alerta a la isla de Pascua (ver Pág. 7).
El Centro de Alertas de Tsunami del Pacífico decidió cancelar el estado de alerta por maremoto en Hawai cuando las olas iniciales no fueron de la magnitud estimada originalmente.
La gobernadora de Hawai, Linda Lingle, anunció que no se han reportado daños. Se observaban indicaciones de maremoto ayer a lo largo de la costa, pero éste no llegó a las orillas.
"Fue un gran día ahora que esto ha terminado´´, dijo Lingle.
El alerta de tsunami -el de mayor nivel- entró en vigencia en 53 países.
El agua empezó a retroceder de la costa en la ciudad de Hilo justo antes de las 12 del mediodía, exponiendo corales y enviando aguas lodosas y arenosas a la costa. El agua luego cubrió la isla Coconut, cerca de la costa de Hilo.
El maremoto avanzó a gran velocidad por el océano Pacífico, después del sismo de 8,8 grados en Chile. Los funcionarios en Hawai tuvieron suficiente tiempo para evacuar a la población de la zona potencial de desastre.
Las sirenas sonaron en todo Hawai para alertar a los residentes y turistas.
El presidente estadounidense, Barack Obama, también había advertido sobre las eventuales consecuencias de un tsunami.
"No podemos controlar la naturaleza, pero podemos y debemos estar preparados para cuando golpea un desastre´´, dijo Obama en declaraciones frente a la Casa Blanca.
El mandatario estadounidense también aseguró su apoyo a Chile y dijo que estaba "preparado para asistir en las tareas de rescate y reconstrucción".
Las primeras olas en Hawai eran esperadas poco después de las 21 de ayer, con una altura de unos 2,5 metros en Hilo.
"Tenemos muchas cosas a nuestro favor´´, dijo Charles McCreery, director del Centro de Advertencias de Tsunamis de la Cuenca del Pacífico. "Tuvimos una anticipación razonable. Pudimos alertar a todas las personas en peligro para que desalojen las zonas de evacuación´´, agregó.
En Hawai, las embarcaciones fueron llamadas a puerto y los residentes de las zonas costeras fueron evacuados. El aeropuerto internacional de Hilo fue clausurado por encontrarse en la costa.
En Honolulu, se formaron colas en los supermercados para comprar agua mineral, alimentos enlatados y pilas eléctricas. Igualmente había esperas en las estaciones de servicio.
"Son hechos muy, muy peligrosos´´, dijo John Cummings, vocero del Departamento de Gerencia de Emergencias de Honolulu.
En la oscuridad de las 6 de la madrugada, hora local, las sirenas alertaron a la gente para que se desplazara a terrenos elevados. Grupos de turistas se agolpaban en las aceras de Waikiki, donde las célebres playas estaban desiertas, y fueron evacuados a los pisos altos de los hoteles.
En Tonga, donde murieron nueve personas en el tsunami del 29 de septiembre, policías y agentes de defensa civil comenzaron a evacuar a decenas de miles de personas de las zonas bajas costeras.

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