El secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, criticó que las fuerzas estaduales le ponen al gobierno de Rousseff "un cuchillo en el pescuezo exigiendo un aumento salarial", especulando con la cercanía del evento.
"Indudablemente estamos frente a un proceso de politización de las policías provinciales... estamos viendo las resistencias de las policías provinciales a que se cambien sus antiguas estructuras", declaró Carvalho.
"Es posible que los sindicatos policiales puedan querer aprovechar la Copa del Mundo, cuando la presencia de la policía es muy importante, para poner el cuchillo en el pescuezo de las autoridades exigiendo un aumento salarial. Pero esto no llega a configurar un partido policial", acotó.
Carvalho concedió una entrevista a la agencia Ansa a raíz del paro de la policía bahiana, iniciado el martes, en la que reconoció la preocupación del gobierno sobre la seguridad durante el Mundial, aunque vaticinó que este será seguro y transcurrirá normalmente.
"Considero casi imposible que haya problemas graves... estamos trabajando para que todo salga bien, para que sea una fiesta... queremos que la población participe en actividades culturales, que haya grandes centros de recreación donde festejar, no sólo en los estadios", concluyó.
En tanto, los agentes de la policía militarizada de Bahía que estaban acuartelados desde la madrugada de ayer, comenzaron a retomar sus actividades por temor a perder el trabajo, aunque con una actividad restringida. "Voy a cumplir las 12 horas de mi turno, pero no voy a registrar ninguna denuncia. Sólo vinimos a la calle porque el comando amenazó con despedirnos", dijo un efectivo al diario Folha de Sao Paulo, bajo reserva.
Los policías acordaron no patrullar las principales avenidas de Salvador y sólo actuar en casos de urgencia o cuando algún agente esté en peligro.
Varios de ellos dijeron además que están dispuestos a retomar la paralización en cuanto algún líder del movimiento así lo disponga.
El acuartelamiento fue dispuesto como represalia por el arresto, el viernes, del líder del movimiento, el ex policía y actual concejal por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Marco Prisco.
La detención fue solicitada por el Ministerio Público, que lo acusa de cometer delitos bajo la figura de "crimen político grave" durante una huelga anterior realizada por la policía militarizada en 2012, como haber atentado contra la seguridad nacional al promover la interrupción de servicios esenciales. La detención de Prisco y el posterior acuartelamiento ocurrieron un día después de que la asociación de policías y bomberos de Bahía (Aspra), presidida por Prisco, pusiera fin a la huelga de dos días. «
Más víctimas por el paro policial
Entre el martes y jueves murieron al menos 39 personas según datos oficiales –50 según reportes de prensa– y tanto Salvador como la segunda mayor ciudad de Bahía, Feira de Santana, quedaron sumidas en el caos a raíz de una serie de robos, saqueos y disturbios que llevaron a suspender varios servicios públicos.
Para contener la violencia derivada de la huelga, la presidenta Dilma Rousseff autorizó el envío de unos 6000 soldados del Ejército y agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad, que depende del Ministerio de Justicia.
Las tropas federales arribaron el miércoles a la capital bahiana y permanecerán allí hasta el lunes.
El clima de tensión en Salvador y Feira de Santana se agudizó ayer a raíz del acuartelamiento. Según el diario Folha de Sao Paulo, entre el viernes y la mañana de ayer se produjeron al menos 16 asesinatos y 20 robos.

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