Varios gobiernos ordenaron evacuaciones y cierres de puertos; finalmente, el tsunami llegó debilitado a las costas americanas
CIUDAD DE MEXICO.- Las reacciones inmediatas fueron el pánico y la evacuación. Finalmente, sólo un tsunami más débil de lo esperado llegó ayer a las costas americanas del Pacífico, donde las autoridades cerraron puertos, suspendieron exportaciones y evacuaron poblaciones por la amenaza que venía a gran velocidad desde Japón.
Poco después de que el terrible sismo de 8,9 grados en la escala de Richter sacudió a Japón, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, con sede en Hawai, emitió una alerta para Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Honduras, Chile, Ecuador, Colombia y Perú.
El archipiélago estadounidense de Hawai fue el primer territorio de un país americano al que llegaron las olas del tsunami, que, según los expertos, puede desarrollar una velocidad de unos 800 kilómetros por hora, tan rápido como un avión. El tsunami no causó daños en Hawai.
Luego las olas llegaron, con alrededor de un metro de altura, hasta las costas estadounidenses de Oregon y California, donde el tsunami se cobró la única víctima mortal del continente.
De acuerdo con el relato de varios testigos, cuatro personas fueron barridas por el mar en la localidad de Crescent City y sólo tres fueron encontradas con vida. El tsunami también se sintió en otro puerto, el de Santa Cruz, al sur de San Francisco, donde varios barcos resultaron seriamente dañados por la fuerza del mar.
Con olas de entre 20 y 70 centímetros, el tsunami alcanzó las costas mexicanas sin que se reportaran víctimas o daños materiales, informó la Secretaría de Marina de México, que al cierre de esta edición mantenía la alerta.
"Se ha registrado una altura máxima de 70 cm en Ensenada y de 20 en Los Cabos (Noroeste). En Mazatlán, Manzanillo (Oeste) y Acapulco (Sur), nada alarmante para la población costera", dijo José Luis Vergara, vocero de la Secretaría de Marina.
Chile, azotado el año pasado por un terremoto y un tsunami con olas de hasta 30 metros, también se preparaba anoche para recibir el impacto de las olas (ver aparte).
Ecuador ordenó la evacuación de su zona costera y dispuso que los pobladores se trasladaran a albergues y lugares altos, en cumplimiento con el estado de excepción decretado por el presidente Rafael Correa. "No podemos arriesgar ni una vida humana", dijo Correa.
La secretaria de Riesgos, María del Pilar Cornejo, señaló que la evacuación no era opcional, "sino obligatoria".
Medidas de precaución
En el más importante balneario de la costa ecuatoriana, Salinas, los turistas realizaron una salida masiva hacia la cercana ciudad de Guayaquil, y se suspendieron los vuelos hacia y desde las islas Galápagos.
En tanto, el gobierno colombiano ordenó la activación de todos los comités de emergencia de poblaciones ubicadas en la costa del océano Pacífico.
Como medida preventiva, el Poder Ejecutivo peruano ordenó el cierre de todos los puertos. "Hemos coordinado con todas las instalaciones portuarias, administradores y operadores portuarios que sobre las 4 de la tarde hayan retirado las naves que se encuentren en sus instalaciones y declarar el cierre de los puertos en el litoral", dijo el presidente de la Autoridad Portuaria Nacional, Frank Boyle.
El jefe del Estado de Guatemala, Alvaro Colom, declaró la alerta amarilla en 17 municipios de la costa del Pacífico y anunció la suspensión de clases en toda esa región.
Más al Sur, el gobierno de Nicaragua decretó una alerta verde, o preventiva, para la zona costera del Pacífico, donde habitan unas 100.000 personas, y movilizó a miles de militares.
Las autoridades de Honduras impusieron una alerta verde en la zona costera del golfo de Fonseca, y la misma medida está vigente en la costa oeste costarricense.
La viceministra panameña de Educación, Mirna de Crespo, dijo que las escuelas que están situadas en las costas del Pacífico del país suspendieron las clases.
La misma medida rige en las áreas costeras de ocho departamentos de El Salvador, cuyo gobierno llamó a la población a tomar medidas de precaución y mantenerse alejada de esas zonas.

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