El gobierno sirio calificó de "falsas" las pruebas presentadas por Estados Unidos sobre el uso de armas químicas en su país y afirmó que se basan en los datos de los "terroristas", como denomina a los grupos opositores que buscan la caída del presidente Bashar al Assad.
El secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, destacó que su organismo tampoco participará como tal "en la llamada reacción internacional contra el régimen en Damasco". Sin embargo, aclaró: "Esto podría cambiar si Turquía, miembro del organismo que dirige, es atacada. Sólo en ese caso, la OTAN haría usó de los misiles desplegados a lo largo de la frontera común", acotó Rasmussen.
Del otro lado del Atlántico, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) expresó su "más profunda preocupación" y rechazó una posible intervención militar en Siria. "Denunciamos que las amenazas de los gobiernos de EE UU y sus aliados hacia Siria repiten el mismo patrón de mentiras y manipulaciones utilizado contra Libia, Irak y Egipto", reseñó el comunicado emitido ayer.
Los premios Nobel de la Paz Jimmy Carter y Lech Walesa también alzaron su voz contra la guerra. Para el ex presidente estadounidense, un ataque en Siria "sería ilegal" y "sólo endurecería las posiciones existentes y pospondría un extremadamente necesario proceso político que ponga fin a la catastrófica violencia". El histórico líder sindical polaco, por su parte, pidió al presidente Barack Obama que "piense mucho" antes de intervenir. Según Walesa, su país "corre el riesgo de perder su liderazgo político en el mundo si sigue adelante con la acción militar". «


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