Cuando nacía la gestión encabezada por Daniel Scioli, allá por 2007, asomaba la cabeza un funcionario de segunda línea que, aseguraban muchos, era una de las promesas del por entonces flamante gabinete sciolista. Se trataba de Alejandro Gaspar Arlía, quien arrancaba su derrotero por la administración pública bonaerense como subsecretario de Asuntos Municipales, bastándole haberse radicado poco tiempo atrás en un barrio cerrado del distrito de Brandsen para etiquetarse como un hombre de pueblo que venía a refrescar con aire de campo la escena política provincial.
Así, mientras en el mojón que dice ser su lugar en el mundo empezaba a posicionarse con impronta de patrón de estancia, el prometedor Alejandro Gaspar comenzaba a escalar en el gobierno del ex motonauta. “Es resolutivo para la gestión y audaz en la rosca política”, lo auspiciaban por ese entonces voces de su entorno, algunas de las cuales hoy se arrepienten de sus dichos.
Tras un paso fugaz al frente del Ministerio de la Producción, el prometedor Arlía recaló en Economía, donde resultaron nocivas sus recetas condimentadas por endeudamientos, las cuales fueron mamadas durante sus inicios en la cosa pública dentro de la cartera económica nacional a cargo de Domingo Felipe Cavallo.
Sin embargo, siempre demostró ser un leal soldado del gobernador, razón por la cual permaneció en el gabinete pero como ministro de Infraestructura, cargo que actualmente ostenta aunque con poderes que fueron recortados el pasado año, cuando Scioli decidió quitarle el manejo de los servicios públicos y crear una secretaría autónoma a cargo de Franco La Porta, área que logró un manejo más eficiente de los servicios y desarrollar acciones como las reflejadas recientemente en la Autopista Buenos Aires-La Plata, entre otras.
Lógicamente, la perdida de confianza de Scioli para con su otrora “prometedor funcionario” no fue puesta de manifiesto públicamente, sino que para el cassette se remarcó que ese cambio de esquema se debió a la intención del gobernador de que Arlía se centre en la concreción de obras antes de finalizar el gobierno naranja.
Por tal motivo, como no podía ser de otra manera, ese funcionario prometedor lo que hizo fue prometer, y por doquier. Asfalto, repavimentación de rutas, obras hidráulicas, entre otras promesas realizadas por el vecino del country Campos de Roca siguen sin ser cumplidas, siendo esto un foco de malestar no sólo de los ciudadanos de los diversos distritos para con el gobierno provincial, sino también de intendentes que muchas veces ven en riesgo sus posibilidades políticas en el pago chico por obras prometidas, presupuestas y licitadas, pero nunca concretadas.
Rutas peligrosas
Desde la Unión de Usuarios Viales remarcaron días atrás que Argentina sigue siendo el segundo país con más muertes por accidentes de tránsito, y la provincia de Buenos Aires ocupa el primer lugar, representando el mal estado de las rutas el 38 por ciento de los causales de accidentes, aunque, si el cálculo se aplica al interior provincial, esa proporción asciende al 52 por ciento.
En este contexto, el diputado provincial del GEN en el Frente Amplio UNEN, Jorge Santiago, presentó oportunamente un pedido de informes con relación al funcionamiento de Vialidad, advirtiendo que la red vial bonaerense “reviste grandes falencias y ha generado innumerables accidentes. Año a año aumentan las estadísticas de accidentes y muertes como consecuencia del mal estado de las rutas que transitan la provincia”. Así, las rutas provinciales 30, 41, 60, 65, 70 y 97 son algunas de las que presentan preocupantes deterioros en sus trazados y que, a pesar de las eternas promesas de Arlía, nunca encuentran solución definitiva por fuera de los parches.
Hidráulica maquillada
En materia hidráulica, las constantes inundaciones en el interior bonaerense, sumado a la trágica postal que se repite con frecuencia en Luján y el paso lento de las obras en la Región Capital tras la luctuosa jornada del 2 de abril de 2013 en La Plata, son un penoso sello de ineficiencia por parte del “prometedor” ministro.
Tras focalizar en “el enorme déficit de hidráulica en la provincia en general”, y afirmando que en el presupuesto bonaerense prácticamente no establecieron obras hidráulicas “a pesar de que tuvimos la mitad de la provincia inundada”, el diputado provincial Pablo Garate (Frente Renovador) remarcó a NOVA que Hidráulica en la Sexta Sección Electoral “ha tenido un enorme déficit de trabajo en todos los distritos, se han inundado zonas que siempre se inundan y no ha habido planificación. Son obras que se han presupuesto tres o cuatro veces”. Precisamente, la subejecución es otra de las manchas negras que hoy tiñen de ineficiencia el Ministerio de Infraestructura.
En cuanto al avance de los trabajos en la capital bonaerense, el ingeniero hidráulico y civil platense, Claudio Velazco, objetó el número vertido por Arlía (quien dijo que se había ejecutado el 17 por ciento de las obras) y aseveró a NOVA que, al 7 de noviembre, se ejecutó sólo el 7,4 por ciento, desplegando un minucioso argumento de sus dichos, a diferencia de lo “flojo de papeles” que suele mostrarse en sus aseveraciones el funcionario público que vive en barrio privado.
El fracaso político
Pero la decepción con Arlía no sólo viene por la gestión, sino también por lo político. De la agrupación que lidera, Peronistas Sin Fronteras (PSF), ya se han ido muchos soldados y, a pesar de haber realizado un pomposo acto de apertura de sede en La Plata, con la presencia de Scioli, actualmente el local sólo albergó una pequeña muestra sobre Evita para luego permanecer cerrado y vacío.
Aunque ese desolador panorama no sólo se ve allí, sino también en su “pago chico”, Brandsen, donde la militancia de PSF no sale de un puñado de funcionarios municipales. Y es que allí, a pesar de haberse “medido” años atrás anhelando la intendencia, terminó por resignarse al ver que su imagen no arrima siquiera el bochín de los dos dígitos, razón por la cual tuvo que negociar con un dirigente al que siempre (incluso hoy) quiso tener lejos y que no reconoce como peronista: el actual intendente Gastón Arias.
Más allá de mostrarse juntos, NOVA pudo saber de voces cercanas al ministro la nula confianza que no sólo en el pasado sino que en la actualidad Arlía le tiene a Arias, mirándolo de reojo cada vez más a medida que se acerca 2015. De hecho, el intendente de un distrito vecino a Brandsen que supo estar enemistado con Arias (aunque hoy comparten fotos y sonrisas) reveló a este medio que su amigo, Arlia, lo llamó en 2011, encuesta en mano, lamentándose por tener que hacer un acuerdo con Arias, quien era el “peronista” con mejor imagen en ese entonces.
Por esto, Alejandro Gaspar ahora pretende auto convencerse vociferando por donde puede que irá por la intendencia de Brandsen cuando se retire de las grandes ligas. No obstante, en ese dicho menospreciativo del lugar que dice amar, se esconde su fracaso político, el cual grafica que, en la realidad, la figura de Arlía mide 7 puntos en su distrito.
Pero el rechazo de los brandseños hacia el ministro no es gratuito. Como ejemplos más recientes, durante 2014 la ciudad fue golpeada duramente por varias inundaciones. En la última, Arlía se hizo presente con un equipo de Hidráulica, anunciando la realización de un Canal Aliviador largamente prometido. No obstante, semanas después se supo que esa obra no sólo no figura dentro del presupuesto municipal, sino que tampoco del provincial.
Asimismo, en el tratamiento de la última Fiscal-Impositiva, el municipio pretendió realizar un fuerte aumento de tasas (el cuarto en sólo tres años de gestión) aunque, la tasa que menos impacto sufría (sólo un 6 por ciento) era la que se aplicaba a quienes cuentan con propiedades en barrios cerrados, o sea, a vecinos como Arlía.
Promesas Sin Fronteras
Yendo a otros puntos, en Azul el único concejal de PSF, Hernán Bertellys, mientras se pasea por Roma, dejó en su distrito promesas sin cumplir junto a Arlía, tales como la realización de obras de cloacas en barrios de la ciudad.
En Las Flores, en tanto los vecinos esperan que se cumpla con la promesa de concretar la planta de abatimiento de arsénico y se revierta el deplorable estado de la ruta provincial 30, precisamente un funcionario de Vialidad y hombre de Arlía, Jorge “KQ” Dähn, pretende ser intendente aunque, como sucede en todos los distritos donde existe PSF, cuenta con escasa militancia, algo que se vio reflejado en la magra performance de 2013. Sin embargo, más allá de todo esto, Arlía sigue prometiendo. Para eso, paño le sobra.







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