Alarma en Estados Unidos por el crecimiento de los índices de violencia

Alarma en Estados Unidos por el crecimiento de los índices de violencia

Después de años en descenso, las estadísticas muestran que los asesinatos volvieron a aumentar en ciudades tan diversas como Milwakee, Washington, Nueva Orleans o Baltimore. La rivalidad entre bandas y la disponibilidad de armas de fuego, como lo admitió la propia Casa Blanca, son considerados como los motivos más importantes para el aumento de la criminalidad.

Estados Unidos se redescubre como un país violento. Después de años en descenso, las estadísticas oficiales muestran que los asesinatos volvieron a aumentar en las principales ciudades del país. Aunque el crecimiento de los índices de violencia todavía está lejos de los topes alcanzados en los años '80 y '90 del siglo pasado, académicos, sociólogos, criminólogos, líderes políticos y jefes de los servicios de seguridad lanzan el alerta: es pronto para sacar conclusiones, pero es preciso mantener la tendencia bajo control.

Milwaukee, en el estado de Wisconsin –paradójicamente conocida como el edulcorado escenario donde se desarrollaba a finales del siglo XX el sitcom Happy Days, uno de los grandes éxitos de la cadena ABC–, se afirma como la ciudad más violenta de Estados Unidos, con 104 homicidios desde el comienzo del año y hasta el 1 de agosto, un promedio escalofriante de 15 asesinatos por mes, uno cada dos días. En todo el año pasado las muertes violentas provocadas habían sido 86, con lo que el período considerado ahora marca un aumento del 76%, el mayor de todas las ciudades estadounidenses

No le va mucho mejor a Nueva Orleans, donde los homicidios ascendieron a 120 desde el comienzo del año, muchos más que los 98 del mismo período de 2014. 

En los primeros siete meses en Baltimore fueron asesinadas 215 personas, frente a las 138 del año pasado, y en Washington y Saint Louis 105 y 136, respectivamente, también en fuerte aumento respecto del año pasado. En Nueva York, los homicidios aumentaron un 9%, con 208 casos, y en Chicago el ascenso fue del 20 por ciento.

Aún no está claro el motivo de la tendencia al alza. Según las fuerzas de seguridad, señaló el diario The New York Times, la gran atención sobre el uso excesivo de la fuerza de parte de la policía, el llamado "efecto Ferguson" –por el asesinato de un joven negro a manos de policías blancos en esa ciudad del estado de Missouri–, podría haber llevado a los agentes a ser menos agresivos, lo que en algunos casos favoreció el accionar violento de los criminales. 

La teoría no es muy convincente para los investigadores sociales. La rivalidad entre bandas y la disponibilidad de armas son motivos más importantes para el aumento de la violencia. El mismo gobierno estadounidense lo ha admitido, y el presidente Barack Obama sometió a consideración del Congreso un proyecto que busca limitar el derecho a la tenencia de armas de fuego. La alarma por los asesinatos y los crímenes violentos convenció a las autoridades de la mayoría de las ciudades norteamericanas a reunirse a mediados de agosto.

El Departamento de Justicia organiza una reunión que se hará en septiembre para analizar cómo se puede afrontar la situación. "Si hay tantas ciudades que están experimentando el fenómeno, hay que preocuparse", dijo Darrel Stephens, director general de la asociación de alcaldes Cities Chief. "Lo que hemos notado es que no se trata de individuos que nunca cometieron crímenes antes de matar a alguien", puso en evidencia el superintendente de la policía de Chicago, Garry McCarthy. "Se trata de criminales que ya tienen un pasado. Son siempre las mismas personas", improvisó el oficial.

Para McCarthy el problema de Chicago es el exceso de armas a disposición de cualquier persona y, a despecho de quienes piden acciones para reducir la población carcelaria, está convencido de que es necesario un endurecimiento de las penas para los criminales armados, un discurso propio de la ultraderecha global.  

CANTIDAD 

«Si hay tantas ciudades que están experimentando el fenómeno, hay que empezar a  preocuparse.»

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