El Día de Europa encuentra a algunos de sus países miembro en medio de un cataclismo económico sin precedentes en tiempos de paz. Lo peor es que los expertos no auguran mejoras en los próximos 18 meses.
Más de seis de cada diez jóvenes griegos están sin trabajo y no tienen expectativas de obtenerlo dentro de los próximos 18 meses. El Instituto Griego de Estadísticas (Elstat) dijo ayer que los desocupados de entre 14 y 24 años llegaron en marzo pasado al 64,2%, contra el 54,1% del mismo mes del año anterior. Los números son escalofriantes, pero basta con mirar con atención el paisaje humano que muestra cualquier ciudad de ese país para auscultar la desazón que agobia a ese verdadero ejército de personas que se ha convertido en un formidable explosivo social.
Sin embargo, y pese a la contundencia estadística, el ministro de Finanzas, Yannis Stournaras, insiste día a día en repetirle a la sociedad que "estamos en el buen camino" –la versión helénica del argentino "estamos mal pero vamos bien"– y que 2014 será el año de la recuperación y de la caída del desempleo. Los economistas, en especial los vinculados a las organizaciones sindicales y al partido progresista Syriza, desmienten a Stournaras y sostienen que "la catástrofe social podría empezar a revertirse a fines del año próximo" pero recién en el primer trimestre de 2015 podría empezar a verse una tenue recuperación del empleo.
Según el Elstat, los ciudadanos sin trabajo en todas las franjas etarias suman el 27% de la fuerza laboral, lo que muestra un marcado crecimiento en relación al mismo mes del año anterior (21,9%). De acuerdo al organismo estatal, los ciudadanos sin trabajo aumentaron en un año en 245.021 individuos. Ayer, el ministro de Finanzas trató de corregir su discurso y en unas declaraciones a la televisión dijo que la economía aún no tocó fondo. De todas maneras, insistió en que "comenzará a mejorar en 2014, y a partir de entonces, en los meses siguientes, se reducirá también el desempleo". Por su parte, el Banco Central pronosticó para este año una nueva contracción de la economía del orden del 4,5 por ciento.
Las noticias sobre el terremoto social griego fueron precisadas en la misma jornada en la que la Unión Europea celebraba austeramente el Día de Europa –en recuerdo de la creación, hace 63 años de la Comunidad Europea del Acero y el Carbón, el embrión de la UE–, justo en un momento de profunda crisis y de desconfianza ciudadana hacia el futuro y hacia el organismo. Un sondeo del Eurobarómetro de fines del año pasado había revelado que el 57% desconfía de la UE. Asimismo, el 64% piensa que su voz no es escuchada por los líderes de la UE y el 45% dice directamente que no hay democracia interna.
Un informe divulgado la semana pasada por la Organización Internacional del Trabajo destacó que, más allá de la crisis económica en sí, es la extrema lentitud de la recuperación la que prolonga la difícil situación de los jóvenes y los obliga a ser "menos selectivos en el tipo de trabajo que están dispuestos a aceptar". Según el organismo de la ONU, ese desfasaje en los mercados de empleo juvenil "marca una tendencia persistente y creciente". Estudios recientes determinaron que entre un 10% y un 30% de los empleados europeos está sobrecalificado para el trabajo que realiza. «
Ansa y dpa
también aumentó en portugal
La desocupación en Portugal llegó a un nivel récord en el primer trimestre de 2013: el índice alcanzó al 17,7%, 2,8 puntos más que en el mismo período de 2012 y un 0,8% por encima del trimestre anterior. Según el estatal Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el desempleo juvenil entre los menores de 24 años alcanzó a un porcentaje del 42 por ciento. En 2008, la tasa de personas sin empleo en Portugal era sólo el 7,6% de la población económicamente activa.
Según el INE, hasta el 31 de marzo había algo más de 952 mil desempleados en el país, un 3,1% más que el 31 de diciembre. En 2011 Portugal recibió un paquete de “rescate” de 102 mil millones de dólares de la troika de acreedores integrada por la Unión Europea (UE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) y a cambio se comprometió a aplicar fuertes medidas de ajuste.
Como consecuencia de los esfuerzos de ahorro exigidos, la economía portuguesa se contrajo un 3,2% el año pasado y para 2013 el Banco Central espera una recesión del 1,9 por ciento.
Comentá la nota