¿Intentaron violar a un detenido en la Seccional Segunda?

Gustavo Daniel Ludueña es un "revientapuertas". Tiene poco más de veinte años y su padre, Mario Daniel Ludueña, es sargento ayudante y forma parte del GEO, el Grupo Especial de Operaciones de la Policía. Por todo ese combo será condenado a tres años de prisión efectiva y encima su defensora oficial, Cristina Paula Albornoz, denunció que en la Seccional Segunda intentaron abusarlo sexualmente. A raíz de ello el fiscal Mauricio Piombi abrió una investigación sobre esa comisaría y la jueza de control, Florencia Maza, dispuso que la Unidad Regional I "tome medidas disciplinarias".

Esos datos se conocieron durante la audiencia de formalización que se cumplió ayer en la Ciudad Judicial y en la que la única persona presente fue un cronista de este diario. Allí Ludueña lloró y rogó por no ir a la alcaidía.

Muy flaco, de contextura mediana, vestido de oscuro, desalineado y con el jogging roto, el imputado no habló en los catorce minutos que duró el trámite. Su voz casi inaudible solo se escuchó cuando una vez concluido prácticamente le imploró a Albornoz que hiciera todo lo posible para que pueda ir a la Seccional Quinta de Toay. "No pudo ir a la alcaidía, no puedo ir a la alcaidía...", dijo, mientras la defensora intentaba calmarlo.

En la audiencia, el fiscal Mauricio Piombi y Albornoz acordaron, a través del procedimiento de juicio abreviado y con el aval de Ludueña, que sea condenado a tres años de prisión efectiva. La jueza de control, Florencia Maza, escuchó el pedido y en las próximas horas lo ratificará. Hasta que ese momento llegue dispuso que el joven permanezca detenido bajo el régimen de prisión preventiva.

La acusación de ayer contra Ludueña fue porque el lunes a la cuatro de la madrugada intentó robar en una vivienda de la calle Donatti, en el barrio Obreros de la Construcción. Se trató de un caso de "revientapuertas" porque el imputado ejerció fuerza sobre la puerta de acceso para intentar sustraer un MP4, un cable... y el manual de un teléfono, según describió la fiscalía. En esas circunstancias fue atrapado in fraganti por la policía.

Por ese hecho, las partes -con el aval del propio acusado- acordaron que reciba una pena de seis meses de prisión en suspenso, pero como tenía una condena anterior a tres años en suspenso también por delitos contra la propiedad, pidieron que ambas se unifiquen en una pena única a tres años de prisión efectiva.

La Segunda, en la mira.

Hasta ese momento, la audiencia era una más con la novedad de que un "revientapuertas" quedaría preso, pero al final de su alocución Piombi pidió por la seguridad personal de Ludueña e indicó que Albornoz daría detalles de lo que le había ocurrido.

La defensora afirmó que "la integridad física de Ludueña corre riesgo si permanece en la Seccional Segunda porque allí sufrió agresiones físicas. Las lesiones que hoy tiene no las tenía ayer y, además, hubo un intento de abuso sexual en su contra. Esta no es la primera vez que un preso comenta algo así".

No obstante, Albornoz aclaró que su cliente no efectuaría la denuncia penal porque "de hacerla, estando preso, agravaría su situación de detenido, más aún a sabiendas que cumplirá una pena de efectivo cumplimiento", dando por hecho que Maza refrendará la pena solicitada.

La defensa requirió que Ludueña sea trasladado a la Seccional Quinta porque él reside en Toay junto a su mujer y sus cuatro hijos, y adjudicó el intento de abuso a que su padre Mario Daniel Ludueña es integrante del GEO y "los otros detenidos tienen conocimiento que interviene en los motines en las seccionales".

Frente a esa aseveración, Maza, que como jueza de control llegó a la audiencia sin conocimiento del hecho -así lo prevé el procedimiento penal-, se sorprendió y le preguntó a la defensa si el intento de abuso sexual se lo adjudicaba a la propia policía o a los detenidos en la Segunda. "A ambos", escuchó como respuesta. Ahí Ludueña lloró por primera vez.

Sin embargo, Piombi retomó la palabra y afirmó que "la agresión fue de otros detenidos", desligando a la policía de la imputación. "Alguno sabía que es hijo de un policía y se tomó represalia con él y no con el padre. La fiscalía ya pidió que sea enviada a otra dependencia para resguardar su integridad física".

-¿Ahora está más tranquilo?, le preguntó Maza al preso después de verlo llorar.

Ludueña no respondió, apenas susurró algo. La jueza le explicó, con calma, que no volvería a la Segunda, pero que ella tampoco podía ordenar que fuera a Toay. "Yo voy a proponer que quede detenido allí, pero es una decisión del jefe de la Alcaidía (Fabio Girabel), quien es una persona criteriosa y velará por su integridad. Girabel va a conocer lo que pasó y sabe que no puede volver a pasar. Cualquier inconveniente usted se lo comunica a su defensa. Pero quédese tranquilo que lo van a cuidar", expresó.

Además Maza dispuso que se le libren oficios al jefe de la Unidad Regional I, José Vota, para que investigue lo que ocurrió y "tome medidas disciplinarias o las medidas que crea pertinentes", y a Girabel para que traslade a Ludueña a otro lugar. A su vez, Piombi abrirá una investigación preliminar sobre el personal de la Seccional Segunda que estaba a cargo del cuidado de los detenidos cuando Ludueña sufrió la tentativa de abuso.

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