Por ahora la disputa es por las “migajas”

Por ahora la disputa es por las “migajas”

Carlos Arroyo ha guardado silencio en relación a la composición del futuro gabinete. Esa prudencia contrasta con las disputas que existen dentro su principal socio político. La UCR se divide por la presidencia del HCD.

Una vez conocido el resultado de las elecciones que consagraron a Carlos Arroyo como nuevo intendente, los celulares comenzaron a levantar temperatura. A menos de una semana del triunfo macrista algunos de esos aparatos explotaron.

El jefe comunal electo ha guardado silencio en relación a la composición del futuro gabinete municipal. Sólo dejó trascender algunos nombres, pero quedó en el aire la sensación de que no todos los socios políticos quedarán satisfechos por el reparto.

El radicalismo, pese a perder las elecciones primarias de la mano de Vilma Baragiola, se alineó rápida y orgánicamente a la candidatura de Arroyo. Con los resultados en la mano el “voto radical” fue fiel a lo que indicaron sus dirigentes, y por la tanto las expectativas son altas.

Frente a la decisión de dilatar algunas definiciones en el Ejecutivo, algunos personajes del centenario partido decidieron esperar ansiosos pero con cautela, sin contemplar que este contexto favorece una pelea que parece menor pero que deja al descubierto las “miserias” de la política. La presidencia del Concejo parece ser el botín secundario.

Guillermo Arroyo confirmó que sólo será concejal. Una vez conocida esta noticia, Mario Rodríguez comenzó a probarse el traje de presidente del maltrecho Concejo, pero todos sabemos que no hay nada que le guste más a un radical que una interna.

En las últimas horas los “rumores” generaron fuertes disputas en el seno del bloque radical. Fuentes confiables dejaron trascender que la palabra “traición” se escuchó en más de una oportunidad. Algunos concejales se ausentaron, otros confrontaron y no pocas relaciones personales tiemblan al ritmo de un recuento de voluntades.

Atrás quedaron los acuerdos programáticos. Es momento de reposicionamientos y disputas internas. Arroyo se mantiene al margen y Cano intenta bajar los decibeles, mientras tanto algunos que festejaban el domingo hacen lo que más les gusta y mejor les sale.

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