Ahora la Corte de Brasil pide un impeachment contra el vice de Dilma

Ahora la Corte de Brasil pide un impeachment contra el vice de Dilma

Debe ser igual al que se lanzó contra la presidente. Michel Temer era el sucesor natural si ese juicio removía a Rousseff. Pero este fallo lo quita de carrera. 

La justicia brasileña decidió intervenir para restituir un equilibrio jurídico y político, puesto en juego por las “maniobras” del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. El ministro de la Corte Suprema, Marco Aurelio Mello, “ordenó” al parlamentario que “dé curso” al pedido de juicio político para el vicepresidente Michel Temer. El parlamentario había “archivado” una demanda presentada por un abogado en diciembre último, en la que se subrayaba que el vice “incurrió” en todo caso en “los mismos delitos de responsabilidad” que la presidenta Dilma Rousseff al firmar decretos que también escondían “vicios fiscales”.

Mello entendió que debe haber el mismo tratamiento para ambos casos: los de la jefa de Estado y su vice. Y, por lo tanto, exigió que la denuncia contra Temer sea también tratada en la Comisión Especial de impeachment integrada por 66 diputados. Antes de ayer, la Cámara Baja había argumentado que el Supremo Tribunal Federal “jamás podría determinar el inicio de un juicio político, en sustitución del presidente de ese cuerpo”. Es decir, sin la decisión del legislador Cunha. No está demás señalar que desde hace un par de meses, el parlamentario nada en medio de una ciénaga, ya que fue declarado “reo” por el  mismo tribunal judicial que ayer lo volvió a cuestionar.

Todo indica que la resolución de Cunha de pronunciarse contra la Justicia no tuvo en cuenta la “profunda aversión” que supo cosechar entre los ministros de la Corte. Al punto que Mello no tuvo reparos en señalar que, si la demanda del abogado contra el vicepresidente Temer quedara sepultada, eso será lo mismo que convalidar “una nefasta concentración de poder”; obviamente, en manos del titular de Diputados. En su sentencia advirtió que el “entierro” del pedido representa “un procedimiento atípico del Poder Legislativo”.

Los hechos de ayer significan la derrota de la maniobra que pretendió consagrar a Temer como futuro presidente en lugar de Dilma. Empezó hace una semana con la decisión del Partido del Movimiento Democrático (PMDB) de abandonar el gobierno. Pero fue un acto sin repercusiones: mostró que la propia organización está profundamente dividida. Y no sólo en sus bases. Especialmente en su dirección. Una parte clave de la organización, comandada por su fundador, el ex presidente José Sarney, resolvió bloquear las movidas de Temer. Y permaneció fiel a Rousseff, al menos por el momento.

Todo esto marca una tendencia: el agotamiento del juicio político que deberá ser votado por el Congreso tal vez en dos semanas. En los análisis del oficialismo, hay un claro avance en la correlación de fuerzas que pone entre paréntesis al impeachment. Pero en el Planalto nadie quiere cantar victoria. Aunque ayer tuvieron el hecho que esperaban para demostrar que el gobierno de Dilma está menos débil de lo que imaginaron sus adversarios, incluido su vice. Con el cambio de escenario que representó la “posición” de la Corte sobre el vicepresidente, el oficialismo puede pensar ahora que el impeachment va al descenso.

Es probable que la semana próxima, el mismo STF deba expedirse sobre la autorización, o no, para que el ex presidente Lula da Silva asuma como ministro jefe de gabinete. Fue él, con su histórica relación con Sarney, quien consiguió evitar la real desbandada del PMDB dentro del gobierno. De hecho, siguen 6 ministros de esa agrupación en funciones, a pesar que la cúpula directiva había conminado a la renuncia de todos ellos, so pena de expulsión del partido. También ayudó en el proceso contra el juicio la defensa que hizo de la presidenta el abogado general, José Eduardo Cardozo.

Hubo un reconocimiento de que su exposición, el lunes, ante los 66 diputados de la Comisión había revelado el conjunto de “ilegalidades” que el Congreso podría cometer si prospera el impeachment. Por de pronto, puso en evidencia que la actitud de Cunha contra Dilma era “una venganza”. Rousseff continuará este semana su agenda de viajes por el país. Y se postergó el anuncio de cambios en los ministerios. El gobierno pretende dar lugar a los aliados que conforman la franja del centro. Pero también quiere respetar a los pemedebistas que le fueron leales.

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