En el desarrollo de la celebración de los 200 años de Curuzú Cuatiá volvió a quedar expuesta la desesperación de algunos legisladores justicialistas alineados detrás de la figura de Fabián Ríos en pos de opacar la figura del Gobernador Ricardo Colombi.
Esta vez la visita de la presidente de la Nación les brindó un escenario favorable y lo explotaron al máximo, sin analizar el resultado de las acciones, sino solo conformándose con hacer pasar un mal rato al mandatario provincial, porque otro rédito no se observa, ni a simple vista ni profundizando en el análisis. Salvo dejar al descubierto la fragilidad de ideas, de proyectos y propuestas, optando por el camino de la agresión y descalificación, utilizando para ello a la militancia, la que por cierto espera más de ellos, que organizar un ataque al gobernador.
De todos modos si vale la pena repasar como se sucedieron los acontecimientos, todo se inició con la posibilidad que los legisladores justicialistas alineados con el director del Banco Nación, - que al parecer aspira a tener otra oportunidad en la lucha por el sillón de Ferré, carrera en la que tiene como duro contrincante interno al intendente de la capital “Camau” Espínola, que no le da respiro y que lo obliga a estar activo en todo momento- de meter mano en la organización del evento en Parque Zambrana, situada en la zona oeste de la ciudad de Curuzú Cuatiá, cuando decimos intervenir en la organización, no se trata de los aspectos formales, sino en la colaboración que prestaron para asegurar una importante concurrencia.
Sin dudas una oportunidad excepcional de arrimar a la militancia lo constituía la presencia de la máxima figura política de la Nación y en un momento muy especial de su vida, por lo que asegurado el atractivo que significa la presencia de Cristina Kirchner para las filas del PJ , lo importante era hacerlos llegar al lugar. Y ahí apareció la “capacidad de movilización” de los legisladores, que al influjo de los compromisos contraídos con el empresariado del transporte y conociendo los lugares estratégicos del acto, hicieron que tempranamente la militancia se apodere de todos los lugares más cercanos al escenario donde iba a hacer su presentación la primera dama, quién estaba previsto esté como corresponde, acompañada por el Gobernador de la Provincia y la Intendente local, esto sumado a la intensa campaña en contra del gobernador instrumentada por el mencionado grupo de legisladores del PJ, generaban un ámbito apropiado en las filas justicialistas para que descarguen su rechazo al mandatario. Y así fue, si bien la irrupción de la presidenta hizo que la rechifla al Dr. Colombi pasasen por momentos desapercibidos, a la hora que a este le tocó dar su discurso la misma fue ostensible, y hasta se observó a varios de esos legisladores que estaban ubicados en un lugar preferencial, como en una platea frente al escenario, mostrar la misma actitud que los militantes. El hecho ya fue más que comentado en la prensa, con cierta mordacidad en la que se inclina por diversos motivos a favor del proyecto destructivo a la gestión gubernamental, y con mucha más objetividad en el resto de los medios, quienes destacaron la tolerancia del mandatario, en medio de un clima tan adverso e indisimulablemente armado.
Un contraste total y que hace más burdo el operativo del grupo de legisladores fabianistas, resultó el hecho de que el Gobernador participó en los actos populares de celebración del bicentenario de la ciudad fundada por Manuel Belgrano, desde el mismo día lunes y mantuvo largos contactos con la comunidad curuzucuteña y en ninguno de ellos recibió una sola muestra de rechazo, y para muestra - como reza el refrán popular-basta un botón, y es que el mismo día 16 para el izamiento de la bandera nacional, acto con que se inició la jornada de festejos, el mandatario recorrió más de 300 metros caminando al lado de la intendente Alicia Locatelli de Rubín , encabezando la comitiva de funcionarios , que partió desde la Municipalidad a la plaza central donde se emplaza el mástil de la ciudad, ante la presencia de más de un millar de vecinos a los flancos y que solo expresaron muestras de afecto al mandatario, algunos más visibles que otros, pero en un clima totalmente cordial por parte de la ciudadanía. Este marco de respeto y tolerancia para con Ricardo Colombi se mantuvo inalterable por la tarde durante el desfile ciudadano, en el que desde el palco oficial saludó y departió sin protocolo con parte de la concurrencia que fue multitudinaria y participantes del acto.
Todo esto hace más que evidente la participación del sector de legisladores ultra-opositores del mandatario, en el armado de un escenario adverso a este, en el acto en que participaba la presidente de la Nación, escenario que por otra parte no resultaría difícil de articular para cualquier fuerza política, que tuviera ante si a un orador de un nucleamiento político adversario.
Esto también dejó expuesto, aunque algunos lo quieran negar, una clara diferencia en el pensamiento y accionar de otro sector de legisladores justicialistas, como por ejemplo la dirigencia de Curuzú Cuatiá con su intendente a la cabeza, que dieron al gobernador sin retaceo y sin ninguna chicana política el lugar que le corresponde como jefe de Estado Provincial, al que se le suman otros que si bien apoyan totalmente a la presidente y, no están jugados al lado del gobernador, se muestran tolerantes y coinciden en un proyecto de trabajar por la provincia y no se en suman a la propuesta destructiva de sus pares y “compañeros”.



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