Unos 2000 manifestantes se enfurecieron con un pastor protestante de EE.UU.
El ataque, uno de los más sangrientos contra la ONU en el país desde la invasión internacional de 2001 para derrocar a los talibanes, también se cobró la vida de cuatro manifestantes y dejó 24 heridos, según balances provisorios. Desde Nueva York, en tanto, fuentes del organismo internacional que pidieron el anonimato aseguraron que el total de muertos podría ascender a 20.
Pese a que el gobernador de la provincia de Balkh, donde se ubica Mazar-i-Sharif, Ata Mohammad Noor, aseguró que fueron los talibanes quienes efectuaron el atentado, no hubo reivindicación alguna por parte de grupos extremistas.
El 20 de marzo pasado, el pastor protestante norteamericano Wayne Sapp quemó un ejemplar del Corán en una iglesia de Florida, en presencia de Terry Jones, el polémico pastor que el año pasado había anunciado que haría lo mismo con motivo del aniversario del 11 de Septiembre, pero que luego desistió ante las advertencias del gobierno de Estados Unidos. La acción de Sapp desencadenó una ola de condenas y de protestas en el mundo islámico, que ayer alcanzaron su mayor expresión en Afganistán.
Según autoridades locales, los violentos incidentes comenzaron tras la oración del viernes, cuando unas 2000 personas se concentraron frente a la sede de la Misión de la ONU de Asistencia en Afganistán (Unama, por sus siglas en inglés) en la ciudad, la más importante del norte afgano, y luego de lanzar proclamas, empezaron a apedrear las instalaciones.
"Algunos de los manifestantes lograron luego arrebatarles las armas a los guardias de seguridad del recinto y comenzaron a disparar contra los empleados. Después, irrumpieron en el edificio y prendieron fuego las instalaciones", señaló el vocero policial Lal Mohamad Ahmadzai.
El canal televisivo Tolo emitió un video de los hechos, en el que mostró a los manifestantes agitando vallas protectoras y derribando una torre de seguridad antes de prender fuego al lugar y contemplarlo a distancia.
"En por lo menos dos casos, los manifestantes golpearon con martillos los cuellos de los trabajadores para intentar decapitarlos", indicó, por su parte, el jefe policial de Mazar-i-Sharif, Sher Mohammad Durani.
Si bien en principio fuentes oficiales afirmaron que los muertos de la Unama eran ocho, más tarde el vocero el Ministerio del Interior afgano, Zemaray Bashari, dijo que, en realidad, murieron siete empleados y cuatro manifestantes y que 24 civiles más sufrieron heridas.
Según distintas fuentes policiales, los empleados de la Unama fallecidos son cuatro nepalíes que se encargaban de la seguridad, un rumano, un noruego y un sueco.
El jefe de la misión en la ciudad resultó herido, pero sobrevivió.
"Entre los empleados fallecidos hay una mujer", dijo el canal Tolo, según el cual, los manifestantes hicieron una declaración exigiéndole al gobierno afgano "cortar todo lazo diplomático con Estados Unidos mientras no se procese al pastor que quemó el Corán".
Además, pidieron al parlamento "declarar ilegal la presencia de tropas internacionales en Afganistán", donde unos 132.000 soldados extranjeros, dos terceras partes de los cuales son norteamericanos, apoyan al gobierno afgano frente a los talibanes.
Condena internacional
El ataque fue duramente condenado por el presidente norteamericano, Barack Obama, que instó a todas las partes a "rechazar la violencia y resolver las diferencias a través del diálogo". "Los valientes hombres y mujeres de las Naciones Unidas, incluido el personal local, realizan su trabajo en apoyo del pueblo afgano. Su trabajo es esencial para construir un Afganistán más fuerte para el beneficio de todos sus ciudadanos", agregó el mandatario.
El sangriento hecho también fue condenado enérgicamente por la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
Agencias EFE, AFP, AP y Reuters
ANTECEDENTES
* 28 de octubre de 2009: tres talibanes vestidos de policías y provistos de armas y cinturones con explosivos irrumpieron en el hostal Bekhtar, en Kabul, donde se hospedaban decenas de empleados extranjeros de la ONU y mataron a seis de ellos, antes de ser abatidos por fuerzas afganas.
* 23 de octubre de 2010: también disfrazados de policías, cuatro terroristas suicidas asaltaron la oficina general de la ONU en la ciudad de Herat, la mayor en el oeste del país y una de las más tranquilas desde la invasión de 2001. El ataque no dejó víctimas.

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