Vía teleconferencia, Cristina inauguró el aeropuerto de Villa María. Todavía no está claro qué uso tendrá. Además, peronistas y kirchneristas cerraron un trato para los dos comicios: agosto y octubre.
Aunque al mediodía estaba decidido que Cristina no viajara, por temor a que las condiciones meteorológicas derivadas de las cenizas complicaran el vuelo, los organizadores del acto intentaron mantener hasta último momento la incógnita del arribo de la Presidenta, con la intención de que el obligado faltazo no disminuya la movilización hacia la pista. Sin embargo, al confirmarse que Cristina no estaría, buena parte de los asistentes al acto se retiraron del lugar.
Cristina optó por cortar virtualmente las cintas de la pista, y utilizó la teleconferencia para comandar tres inauguraciones en Córdoba: el aeropuerto de Villa María, el centro cívico de Villa Dolores y obras de red cloacal en Etruria.
También por telecomando negoció el acuerdo con el peronismo cordobés. Al cierre de esta edición, en la Justicia Federal esperaban a los apoderados para inscribir la alianza. Pese al principio de entendimiento, en el acto los K silbaron al gobernador Schiaretti.
Aterrizando otra vez en la inauguración del aeropuerto villamariense, quedan incógnitas de cuál será su uso: hasta ahora, la pista fue utilizada en contadas oportunidades: por aviones de la Nación o por jet de empresarios de la zona. Aunque se anunció que en la pista pueden descender “hasta Boeing 737”, por ahora no se vieron esas naves. Extraoficialmente, funcionarios de esa Municipalidad dijeron que “hay tratativas” con tres empresas para que el aeropuerto Kirchner sea incluido en una ruta comercial.
La “inauguración” estaba prevista para el 7 de abril. Pero se postergó hasta ayer, días antes de que Eduardo Accastello se juegue la reelección, el próximo domingo 26.
Cada uno de su lado, el “acuerdo” PJ-CFK
Anoche, el Frente para la Victoria y el PJ cordobés daban (aparentemente) las últimas puntadas al acuerdo electoral. En la Justicia Federal esperaban que inscribiesen la alianza con la que se presentarían a las elecciones de octubre, en las que Córdoba renueva nueve diputados.
En síntesis, el trato que negociaban era que cada uno atendiera su juego sin meterse en el del otro.
Además, la Rosada anticipó que para octubre no habrá listas colectoras para el filo kirchnerismo, por lo que sectores como el que conduce el viceintendente Carlos Vicente se quedarán sin ese paraguas. También es incierto el futuro de Daniel Giacomino: el intendente se la jugaba que podría tener una lista propia para pelear por una banca. Encima, ayer Cristina repartió elogios para el intendente de Villa Dolores, Juan Manuel Pereyra, pero apenas mencionó a Giaco, sentado a la izquierda de su colega dolorense. A esa mesa también se sentó Oscar González, ministro de Salud de Schiaretti.
Dentro de 10 días se conocerá la lista de diputados nacionales que llevaría la alianza FPV–PJ. Será un round clave en esta pulseada entre José Manuel de la Sota y Cristina Fernández. Lo hablado es que los candidatos a diputados nacionales con chances de entrar al Congreso sean puestos por la Presidenta, quien busca recuperar la mayoría parlamentaria en octubre.
En cuanto a la elección a gobernador, el principio de entendimiento distendió, por lo que varios caciques K estarían presentes (vía lugartenientes) en la lista de legisladores provinciales del PJ. De antemano se sabe que los lugares siempre son pocos.






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