Oscar Inklemona, presidente de la Cámara de Transporte de la Provincia, aseguró que las petroleras han dejado de proveer gasoil subsidiado a las empresas de trasporte y advirtió que de continuar esta situación es posible que deban disminuir las frecuencias del servicio.
Inklemona recordó que durante las vacaciones de invierno el consumo aumenta casi un 50 %, “por ello esperamos que esto se solucione para que el servicio sea normal” indicó. No obstante, destacó que la tarifa no aumentará por la falta de combustible, y aclaró que si esto ocurre es por causa del proceso inflacionario que registra el país.
Por su parte, el director provincial de Transporte, Raúl Grizutti, admitió que por falta de certificaciones de pagos entre organismos nacionales y la petrolera Repsol, se recortó el 20 % de combustible subsidiado para empresas de transporte de todo el país, lo que podría generar el incremento de las tarifas. Asimismo, dijo que surgió la preocupación de las distintas empresas del país y que por ello, la Secretaria de Transporte de la Nación, está gestionado para solucionar el conflicto.
El funcionario provincial, indicó que si los empresarios tienen que comprar combustibles no subsidiados, aumentarían el costo de los pasajes urbanos, de corta, media y larga distancia de todos los servicios de transporte. De esta manera, explicó que el boleto urbano tiene dos subsidios que permiten mantener una tarifa accesible, y de no contar con ellos, el valor rondaría los $6,00. Además, Grizutti puntualizó que durante el fin de semana, algunas empresas tuvieron que suspender los servicios al interior de la provincia. “Si no tiene una solución definitiva, tenemos que hablar de valorizar de otra manera el transporte en el país”, señaló.
El legislador por la Coalición Cívica, Fernando Iglesias, presentó un proyecto de ley en el que propone el uso obligatorio de motores a gas natural comprimido en el autotransporte público de pasajeros. La iniciativa exige que las líneas de colectivos deberán modificar su matriz energética en un plazo máximo de diez años.
La escasez de gasoil y la puja por la impuntualidad en el pago de los subsidios al combustible está amenazando la normal prestación del servicio público en varias provincias. Ya son varias las empresas que por este motivo redujeron la frecuencia y hasta se llegó a un punto de máxima tensión con amagos de quite de licencias para aquellas que presionen reduciendo la presencia de unidades en las calles.
Rápido de reflejos, el diputado nacional por la Coalición Cívica, Fernando Iglesias, presentó una iniciativa (2756-D-2011) en la que propone el uso obligatorio de motores a GNC en el autotransporte público de pasajeros. La moción se sustenta no sólo en reducir la dependencia de un combustible con innumerables problemas de abastecimiento, sino también a disminuir la contaminación ambiental que genera el diesel.
El cambio de la matriz energética, lejos de ser apresurado deberá cumplirse completamente en un plazo máximo de diez años. En el caso de motores a GNC, a partir del segundo año de promulgada la ley las empresas tendrán que incorporar un 20 por ciento de unidades propulsadas a gas en cada línea de colectivo y al menos un 10 por ciento en cada año subsiguiente.
La moción de Iglesias establece incluso, hasta requisitos y condiciones necesarios para la habilitación de plantas de GNC, en el caso de que las empresas de transporte decidan construirlas para abastecer a su flota de colectivos. Para ello se designará una autoridad de aplicación que realice auditorias e inspecciones de las mismas a fin de controlar sus condiciones de seguridad y su correcto funcionamiento.
Si bien el desembolso inicial puede resultar oneroso, el menor costo del combustible lo amortizará con creces. No obstante, el proyecto dispone que el Ministerio de Economía, en conjunto con la Secretaría de Transporte, propondrán un programa de incentivos económico-financieros que facilite la conversión tecnológica de las compañías de transporte público.
La propuesta explica que los colectivos que funcionan con gas natural reducen hasta un 90 por ciento las emisiones contaminantes respecto a un motor diesel tradicional. Además, las emisiones de ruido son inferiores respecto a un vehículo normal. Varias ciudades del mundo están utilizando colectivos urbanos que funcionan con GNC o biogás. Ejemplo de ellas son Málaga, Lille, Estocolmo, y Nueva York.
Basado en la experiencia de esos países, el Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL) de los Estados Unidos realizó un estudio comparativo del rendimiento de colectivos que funcionaban con motores diesel, GNC o híbridos (diesel/GNC), evaluando su funcionamiento en el tránsito de la ciudad de Nueva York. Como principal conclusión, los colectivos híbridos exhibieron una economía del 43 y 22 por ciento que los colectivos a GNC y diesel, respectivamente. Estos estudios son de particular importancia para las grandes ciudades argentinas, en espacial para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde existen 200 líneas de colectivos de pasajeros y la circulación total es aproximadamente de 9.500 unidades, las cuales recorren 722.976.752 kilómetros al año. Un colectivo diesel común emite 771 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido. Por lo tanto las emisiones totales originadas por el transporte público son de 557.415 toneladas de CO2 por año.


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