Advierten a Jorge de la mala gestión del Registro

El Colegio de Escribanos y el Colegio de Abogados y Procuradores de La Pampa denunció a través de una solicitada que se publica hoy, en la página 14 de este diario, el inadecuado funcionamiento del Registro de la Propiedad Inmueble de la Provincia.
Las entidades hicieron público su malestar con el gobernador Oscar Jorge, ya que llevan más de un mes esperando una respuesta a un pedido de audiencia que le elevaron el 28 de junio de este año.

Ambos colegios profesionales aseguran que el organismo funciona con demoras y genera graves perjuicios patrimoniales a sus colegiados y a los ciudadanos.

Esa situación, explican, no solo repercute en la "idónea prestación del servicio profesional", sino que hace imposible que los abogados y escribanos puedan concretar sus trámites y negocios jurídicos conforme a sus expectativas y necesidades.

Inseguridad jurídica.

Para los firmantes de la solicitada, el gobierno provincial está creando una "inédita sensación de inseguridad jurídica y una postergación injustificada de la concreción y satisfacción de los legítimos derechos" de sus colegiados.

El Registro de la Propiedad Inmueble es un registro público donde se inscriben los derechos de propiedad sobre los bienes inmuebles de La Pampa y todos los derechos reales que recaigan sobre ellos. El organismo se encarga de dar publicidad fiable sobre la situación jurídica de los inmuebles a todas las personas que lo pidan, siempre y cuando demuestren un interés legítimo y requieran esa información para realizar contratos que impliquen disposición sobre los bienes inscriptos, garantías y demás.

Timbrados.

El organismo funciona bajo la órbita de la Subsecretaría de Registros Públicos del Ministerio de Gobierno, Justicia y Seguridad del gobierno provincial. Su director actual es Martín Fernando Ellal, se trata del mismo funcionario que subroga en la Escribanía General del gobierno, dado que ese cargo lleva años vacante.

El organismo es el mismo que lleva años cuestionado por los "estímulos" que cobran sus empleados, un sobresueldo que se financia con la recaudación del timbrado que cualquier vecino debe pagar ante el Colegio de Escribanos para realizar un trámite en el Registro de la Propiedad Inmueble.

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