La Presidenta fue enfática y desafió a los que piden prudencia fiscal: "Si quieren hacer un ajuste, que vengan ellos a gobernar"
"Conmigo, el ajuste no. ¡No voy a ajustar a los argentinos! Si quieren el ajuste, que vengan ellos a gobernar. No sigan poniendo palos en la rueda", dijo la Presidenta en el acto en el que se celebró el centenario de la colocación de la piedra basal del dique Ballester, la obra hídrica central del sistema de riego del Alto Valle.
Disfónica y con un tono desafiante, Cristina Kirchner centró su discurso en la crítica a los opositores que piden modificar el rumbo económico y que se niegan a apoyar medidas como el decreto de necesidad y urgencia por medio del cual tomó reservas del Banco Central para pagar deuda.
"Tengo mucha fuerza, pero no soy de mármol. No tomo bronce por las mañanas", se quejó. Y agregó: "Cuesta mucho escuchar tanto agravio y descalificación". Lo atribuyó a su "condición de mujer".
La Presidenta llegó después del mediodía al aeropuerto de Neuquén y en un helicóptero se trasladó hasta el dique donde nace el canal principal de riego del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, que recorre 130 kilómetros e irriga 60.000 hectáreas.
Esta es la segunda visita presidencial en 100 años a este lugar. Figueroa Alcorta estuvo aquí en 1910 para colocar la piedra basal del dique que se terminó de construir en 1931. El dique tiene 17 compuertas de 20 metros de ancho, que atraviesan el río de margen a margen.
Al comenzar su discurso, Cristina Kirchner rindió un homenaje al ex gobernador de Neuquén Felipe Sapag, fallecido el 14 de marzo, a los 93 años. Sapag fue uno de los fundadores del Movimiento Popular Neuquino y la Presidenta lo recordó como "un gran dirigente" al que, como a otros, "no se los llora, se los recuerda y trata de imitar".
Pero enseguida pasó al eje de su mensaje: las críticas a la oposición y la ratificación de su política económica.
"Yo no les pido que se afilien a mi partido o digan que soy maravillosas, sino que piensen en el país, en acordar políticas", continuó, en alusión a los opositores.
Enseguida retomó la idea, recurrente en sus últimos discursos, de identificar con las últimas grandes crisis a los que se oponen al pago de deuda con reservas y piden más prudencia en el gasto.
"En 2001, los que se fueron en helicóptero y los que declararon el default nos dejaron el país en llamas. Ahora queremos salir definitivamente del default con la plata que hemos ahorrado los argentinos", dijo.
Entonces, recordó lo que pasó en la última sesión de la Cámara de Diputados, en la que los bloques opositores decidieron rechazar el decreto ya derogado del Fondo del Bicentenario, ante la traba judicial para debatir el DNU vigente. "Estuvieron discutiendo en la Cámara de Diputados hasta las cinco y media de la mañana sobre un decreto que yo ya había derogado y que la Corte Suprema de Justicia había declarado abstracto. Y además estaban discutiendo si era necesario o no los dos tercios para insistir las normas vetadas. Cuando yo veo que se discuten estas cosas y no se discuten las cosas de fondo..."
Fue en ese momento cuando lanzó su advertencia más enfática: "Quiero ver si alguno de ellos tiene una idea mejor y menos costosa para pagar la deuda, que no sea el ajuste, porque conmigo para el ajuste no vengan, porque yo no voy a ajustar a los argentinos. Conmigo, no; si quieren ajustar, que vuelvan ellos".
La Presidenta estuvo pocas horas en la región y no tuvo contacto con dos protestas organizadas por manifestantes de Barrios de Pie, en el acceso al aeropuerto de Neuquén, y por militantes de la Corriente Clasista y Combativa en la ruta provincial 7, que conduce a Barda del Medio.
UN DISCURSO ENCENDIDO Y CARGADO DE ACUSACIONES
"No soy de mármol ni lo quiero ser, ni tomo bronce por la mañana; tomo agua o un mate"
"No les pido que digan que soy maravillosa; me basta con que piensen en la Argentina"
"Me agravian no en respuesta a mis políticas, sino por mi condición de mujer "

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