Los expertos del organismo completaron ayer su informe sobre lo sucedido en Damasco; en un nuevo giro, EE.UU. dio otro paso atrás con la amenaza de bombardeo
Aunque Ban indicó que el informe, por ahora, no le atribuye la responsabilidad del ataque ni a los rebeldes ni al régimen, sí acusó a Bashar al-Assad de haber "cometido numerosos crímenes contra la humanidad". El informe de los expertos enviados al distrito de Ghouta, en la periferia de la capital, fue completado ayer y será difundido probablemente este fin de semana.
Pero Ban anticipó ayer que el documento confirmará el uso de agentes químicos en esa tragedia, eje de un duro cruce diplomático entre Estados Unidos y Rusia.
La disputa entre las dos potencias se centra en la amenaza de un bombardeo norteamericano a objetivos militares y estratégicos del gobierno sirio, al que Washington atribuye, sin la más mínima duda, la autoría del ataque con gases letales a la población civil.
"Creo que será un informe abrumador de que se usaron armas químicas, aunque no lo puedo decir públicamente en este momento hasta que lo reciba", dijo Ban, luego de participar en un acto público en la sede de la ONU.
Sostuvo además que en esos ataques murieron unas 1400 personas, en coincidencia con la cifra que denunció Washington como argumento para su plan de bombardeo, en una guerra que ya dejó más de 100.000 víctimas y millones de refugiados, en los últimos dos años y medio.
Pero Ban fue más allá en sus declaraciones sobre la guerra y cargó sin medias tintas contra Al-Assad, al que acusó de "crímenes contra la humanidad". "Estoy seguro de que habrá un proceso para acertar su responsabilidad cuando todo termine", indicó.
El resultado del informe de la ONU dará nuevos elementos de peso en las cruciales negociaciones que mantienen Estados Unidos y Rusia, aliado incondicional de Siria, para deshacerse de las armas químicas del régimen.
En combinación con Rusia, Al-Assad accedió esta semana a sumarse a la Convención Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas, lo que supone la entrega de su arsenal a la comunidad internacional.
Anoche, en un drástico cambio ante la presión de Rusia, Estados Unidos dejó entrever que no insistirá en incorporar al proyecto de resolución de la ONU la amenaza de una acción militar contra el régimen sirio si éste incumple su compromiso de entregar las armas químicas. Ésa era una de las condiciones impuestas por Al-Assad.
Por otro lado, al cabo de dos días de reuniones en Ginebra, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el canciller ruso, Sergei Lavrov, dejaron en suspenso un acuerdo sobre el destino del arsenal sirio hasta una nueva reunión, convenida para fin de mes en Nueva York.
La idea es discutir a la vez la eliminación de las armas químicas y el llamado a una conferencia de paz, donde se sienten a la mesa de negociaciones representantes del régimen y de los grupos disidentes para terminar con la guerra civil.
"Estamos decididos a trabajar juntos, empezando por la iniciativa sobre las armas químicas -dijo Kerry-. Acordamos reunirnos nuevamente en Nueva York más o menos cuando se celebre la Asamblea General de la ONU, alrededor del día 28, para ver si es posible encontrar una fecha para esa conferencia" de paz.
A la cita de Kerry y Lavrov se incorporó el emisario de la ONU para Siria, Lakhdar Brahimi, que intenta poner en pie una conferencia internacional, conocida como "Ginebra 2", para encontrar una solución política al conflicto. Pero su misión estaba bloqueada desde hacía meses por el disenso de las grandes potencias.
Los dos cancilleres recibieron además el pedido del presidente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Remigiusz Henczel, de presionar a Damasco para que permita el ingreso de una misión que investigue las violaciones de los derechos humanos.
DENUNCIAS Y NEGOCIACIONES POR EL CONFLICTO
Acusaciones de Ban
Ban Ki-moon dijo que hay "pruebas abrumadoras" de que existió un ataque químico y acusó al régimen sirio de cometer crímenes contra la humanidad
Reunión
Rusia y EE.UU. acordaron una reunión a fin de mes para relanzar una conferencia de paz


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