El procedimiento consistía especialmente en la adulteración de los códigos de barras que remiten a la información del afiliado y a la factura.
A partir del mes de diciembre del año pasado, el Círculo Médico de Catamarca comenzó a advertir a sus afiliados médicos y a la población en general, sobre la circulación de órdenes médicas de la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) en las cuales no se podía aplicar correctamente el lector óptico de códigos de barra.
Hasta entonces, se pensaba que era apenas un problema con las impresoras que emitían los comprobantes que luego los afiliados entregaban a los médicos. Con el paso de los días, y sobre todo después de la denuncia que radicó el Círculo en febrero último, se pudo establecer que el mecanismo de adulteración de las órdenes fue lo que hizo estallar por el aire el escándalo que tiene en la actualidad 14 imputados, de los cuales 11 son médicos de esta provincia con reconocida trayectoria, y otros 3 son personas que se hicieron pasar por médicos con títulos y otros certificados adulterados. De este grupo, 2 serían desvinculados porque se corroboró que no tienen participación.
Básicamente, la adulteración de las órdenes consiste en la modificación de los códigos de barras que figuran en la parte posterior de la orden. Allí se encuentra prácticamente toda la información respecto al lugar donde se vendió, el operador del sistema, el cajero, el afiliado y el número de factura.
La investigación que en la actualidad encabezan los fiscales Miguel Mauvecín y Marcelo Sago, analizó una por una las órdenes médicas expendidas en la casa central de la OSEP. Sólo con ese análisis (que incluyó el secuestro de por lo menos unas 788 mil órdenes que corresponden se encontraron irregularidades que incluyen la detección de los 3 médicos "truchos" y la deleznable utilización de las identidades de una mujer indigente y un joven discapacitado con síndrome de Down, para hacerlos figurar como médicos para facturar órdenes "truchas".
Y aún resta analizar las órdenes emitidas en las farmacias, que representarían un volumen similar, las órdenes de práctica y las firmadas para retirar remedios.
Las órdenes no tienen mayores medidas de seguridad que el propio código de barras, están impresas en blanco y negro, y tienen apenas el logo de la obra social y el escudo de Catamarca, en los márgenes superior derecho e izquierdo.
Debajo de la orden, se coloca la matrícula profesional del médico, el sello del profesional y la firma del afiliado, que recibió supuestamente la prestación médica, en este caso, de una consulta diurna.
Además de la adulteración de los títulos, de los certificados y de las propias órdenes, también están adulteradas las firmas de los pacientes. Los fiscales ya confirmaron esta situación y fue el eje de la imputación que realizaron contra los ahora 12 acusados.
CÓMO SE FRAGUABAN LAS ÓRDENES DE CONSULTA MÉDICA
El primer dato que se adulteraba en las órdenes eran los números que figuran debajo del código de barras.
Una parte del código de barras tiene que coincidir con el número de comprobante que está debajo, que es como el número de factura.
Los dos últimos grupos de números del código permiten individualizar al afiliado. Estos también se fraguaban (en algunos casos, se trata directamente de fotocopias simples).
Luego, se imprimen en letras el nombre y el afiliado titular, el número de documento y el resto de los datos.
Como las órdenes no tienen medidas de seguridad (están en blanco y negro), son muy fáciles de falsificar.
Además ayudó el tamaño que tienen, que es la mitad de una hoja tamaño A4.
Con un simple escaneo de una orden "real" se podían volver a imprimir cientos de órdenes apócrifas, que naturalmente, no coincidían en sus números de códigos de barras ni en los números de identificación de los afiliados.
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