Un adicto tomó de rehén a su familia

Durante una hora, un muchacho de 21 años mantuvo en vilo al Plan 5000. Con un vidrio se había cortado el cuello y los brazos y no dejaba salir de su casa a sus padres y un tío. La policía informó que tiene un problema de adicción a las drogas. 

Un joven de 21 años privó de la libertad a tres integrantes de su familia y se autoagredió con un vidrio, luego de haberse peleado con la novia. Ocurrió cerca de las 18, en una vivienda ubicada en la intersección de San Luis y Mariano Pascual, en el Barrio Sur, conocido como Plan 5000. Fuentes policiales informaron que ya habían tenido que acudir allí hace un tiempo por un episodio similar.

"Recibimos un llamado que nos alertaba sobre lo que estaba pasando en la casa. Se oían gritos, y nos decían que el chico estaba perdiendo mucha sangre. Se había cortado los antebrazos y el cuello con un vidrio", dijo una fuente de la Seccional Sexta.

Según pudo saber este diario, en el domicilio en cuestión, vive el joven, sus padres, dos hermanas y un tío. Sin embargo, al momento del episodio, las hermanas del muchacho no estaban en casa. "El pibe estaba muy alterado, es evidente que había consumido alguna sustancia. Se había peleado con su novia y estaba muy mal. Tenemos entendido que tiene algún problema de adicciones que arrastra desde hace tiempo. Nuestro mayor temor es que tuviera un arma de fuego o que agrediera a sus propios padre o el tío, que son personas mayores", agregaron las fuentes. 

Ayer a la tarde, un equipo periodístico de este diario siguió de cerca el episodio mientras estaba ocurriendo. Llegar hasta la casa no fue fácil, ya que todas las calles aledañas fueron cortadas. Incluso los vecinos que regresaban a sus domicilios debieron aguardar a que todo terminara. 

Durante la hora que duró el episodio, el joven mantuvo encerrados a sus padres y cada tanto se asomaba a una ventana para mirar hacia afuera, donde había 15 efectivos siguiendo sus movimientos. Ahí podía vérselo amenazando a sus familiares, señalándolos como si les recriminara algo. Estaba con el torso desnudo y era evidente que había perdido mucha sangre. 

Se entregó. 

A las 18.46, tres efectivos del EDAI -Equipo de Abordaje de Incidentes Críticos de la Policía-, llegaron hasta la puerta de la vivienda para negociar . En ese momento, antes de que lograran intercambiar palabras con el muchacho, la madre fue liberada. Adentro quedaban el padre y el tío. 

"Yo no tomé de rehenes a nadie, ni secuestré a nadie. No quiero a policías ni a periodistas. Vayansé giles", dijo el muchacho debajo de la puerta de ingreso a la vivienda. Cerca de las 19, los negociadores ingresaron al domicilio y lo tranquilizaron. Minutos después, abrigado con un chaleco polar, el joven salió de la casa para ser asistido por personal del Servicio de Emergencias Médicas -SEM-. "El muchacho necesita ayuda. Seguramente va a ser trasladado al Lucio Molas para brindarle atención psicológica. Fue un mal momento el que le hizo pasar a su familia", concluyó un efectivo de la sexta. 

Comentá la nota