El bombardeo se produjo el martes por la noche mientras el presidente de los EE UU, Barack Obama, anunciaba sus planes de retirar a casi la mitad de sus 66 mil soldados en el país asiático.
Al menos trece personas fallecieron en Afganistán tras un nuevo ataque aéreo de fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El bombardeo se produjo el martes por la noche mientras el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunciaba sus planes de retirar a casi la mitad de sus 66.000 soldados en el país asiático. El ejecutivo afgano, que no se expresó sobre estas muertes, celebró el anuncio de su par estadounidense y señaló que el retiro de las fuerzas de ocupación extranjera “ayudará a asegurar la paz y la plena seguridad” en su país. El asesinato de civiles en el marco del intento de combatir el extremismo islámico ha sido una constante en los 11 años de presencia militar foránea en el territorio afgano.
El ataque aéreo de la OTAN ocurrió a las diez de la noche en el distrito de Shigal en la provincia oriental de Kunar, cerca de la frontera paquistaní y alcanzó a dos casas. Según Wagma Sapay, una integrante del Parlamento que representa a Kunar, en uno de los hogares había cuatro líderes talibanes de alto rango y en el otro cinco niños y cuatro mujeres. La Policía solo confirmó la muerte de nueve personas, pero no dio mayores precisiones.
Otro punto controversial es que el gobernador provincial, Sayed Fazelulá Wahidi, aseguró que el gobierno no había sido informado sobre los planes del ataque, aunque fuentes oficiales citadas por la agencia estadounidense Asociated Press señalaron que la operación fue realizada conjuntamente por la OTAN y fuerzas afganas.
Jamie Graybeal, un vocero de la Fuerza Internacional para la Asistencia de Seguridad (ISAF por sus siglas en inglés), dijo que la alianza militar estaba enterada de las denuncias de muertes de civiles en Kunar, pero que no podían confirmar los detalles.
La agencia de la ONU que vigila los derechos de los niños afirmó la semana pasada que los ataques de fuerzas militares estadounidenses en Afganistán, incluidos los ataques aéreos, han matado cientos de niños en los últimos cuatro años. La Comisión por los Derechos del Niño, con sede en Ginebra, Suiza, afirmó que las muertes "se debieron particularmente a la supuesta falta de medidas de precaución y al uso indiscriminado de la fuerza". La ISAF, está compuesta principalmente por fuerzas estadounidenses, desechó esa afirmación y aseveró que toma cuidado especial para evitar víctimas civiles.
En tanto, la organización talibán Emirato Islámico de Afganistán advirtió ayer que el anuncio del presidente estadounidense para el retiro de 34.000 soldados a inicios del año próximo, "no sirve porque no resuelve la cuestión central del problema". Los talibanes, en una posición con la que coincide el gobierno afgano, señalaron que es necesario el "retiro de todas las tropas extranjeras" en vez de realizar "anuncios parciales".

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