Acusan a la central obrera de Bolivia de atentar contra Evo

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, afirmó ayer que las protestas de sectores de trabajadores, que se prolongaron durante 12 días, eran parte de una “aventura política” para derrocar al gobierno de Evo Morales.

García Linera acusó a la Central Obrera Boliviana (COB) de haber lanzado “la huelga indefinida para paralizar el aparato productivo y que se caiga el gobierno”.

A juicio del funcionario, fue “una aventura política mal planificada, que fracasó”, y que atribuyó a “la clase media estatal” que, a su entender, se apropió de la conducción de la central obrera, a la que pidió “hacer una reflexión profunda” de su rol político.

El vicepresidente acusó también a los empresarios mineros de “alentar a sus trabajadores” para que marcharan a La Paz a “enfrentar al gobierno” y a “algunos dirigentes” sindicales de haberse reunido con políticos de oposición.

Según el gobernante, los 12 días de protestas en La Paz y otras ciudades del país marcaron “la confrontación de dos grandes bloques, los restauradores de la derecha y los revolucionarios de izquierda”.

El aumento de salarios que decretó el gobierno como parte del acuerdo para acabar con las protestas alcanza a los maestros y trabajadores de la salud (12%) y a policías y militares (10%).

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