El acuerdo con Scioli: ¿La racionalidad de Zannini es la de Cristina?

El secretario Legal y Técnico abrió una negociación con Alberto Pérez, mano derecha del gobernador. Hubo reproches cruzados y también tanteos para un acuerdo antes del cierre de listas. El gran enigma es si Cristina y La Cámpora aprobarán lo que se acuerde.
El miércoles pasado el poderoso secretario Legal y Técnico, Carlos “Chino” Zannini, recibió en su despacho de la Casa Rosada al jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez. Lejos de la versión oficial, el corazón de la charla fue estrictamente político y apenas sobrevoló los temas de “gestión”.

Fue el primer tanteo para explorar un acuerdo entre Cristina Kirchner y Daniel Scioli, que en ambas administraciones nadie se anima a asegurar. “El problema es que no está claro que la racionalidad de Zannini sea la de Cristina y la Cámpora”, afirmó a LPO un dirigente que está al tanto de las negociaciones.

Si bien Zannini es uno de los hombres más cercanos a la Presidenta, la influencia de Máximo Kirchner y sus coroneles en La Cámpora, empezando por Eduardo “Wado” de Pedro, alcanzó una dinámica propia que está tiñendo todas las decisiones de la Presidenta. De ahí la duda.

De hecho, hasta ahora las negociaciones por el armado de las listas en la provincia se están desarrollando en el tercer piso de la Cámara de Diputados, donde Wado de Pedro y Andrés “El Cuervo” Larroque, parecen concentrar el manejo de la decisión. Es tan intenso el trajín en esos despachos, que los camporistas comenzaron a entregar números a quienes esperan en los pasillos.

En la reunión, Zannini comenzó desplegando reproches a Pérez por el ostensible apoyo de Scioli a la lista de Francisco de Narvéz. Ante las negativas de rigor, lo cortó en seco: “Pero si están los de la Juan Domingo en las listas del Colorado”.

“Se trata de dos cosas distintas, la Juan Domingo la tuvimos que inventar para defendernos cuando nos querían destituir, pero como ustedes no les dan lugar ellos se fueron con el Colorado, ya tienen una dinámica propia y van a estar donde puedan jugar”, le retrucó Pérez.

El cruce de chicanas no deja de ser previsible y no refleja el tono d e la charla, que según las fuentes, fue correcto.

Pasando a la concreto, Scioli pretende al menos retener la misma cantidad de legisladores provinciales que incorporó en la última elección, una cifra que se podría estimar entre seis y ocho. Respecto a sumar candidatos a la lista de diputados nacionales –en el 2011 metió dos- hoy las expectativas son casi nulas.

La necesidad de defender la incorporación de legisladores provinciales es más acuciante: El sciolismo necesita asegurarse que contará con el número necesario para bloquear un eventual pedido de juicio político, idea que el kirchnerismo duro nunca terminó de abandonar.

El llamado de Zannini a Pérez a una semana del cierre de listas, es el movimiento obvio de un político profesional. Cristina no se puede dar el lujo de prescindir en la campaña que se inicia del gobernador de la provincia, que junto a Sergio Massa es el dirigente con mejor imagen en ese territorio.

Todo indica que esta vez, el kirchnerismo enfrenta una pelea mucho más ajustada que en el 2011 y no contar con Scioli podría ofrecer una ventaja demasiado grande a los eventuales rivales.

El tema es que si no le garantizan un acuerdo con un mínimo de seriedad, todo empuja a Scioli a no participar de la campaña. Todavía esta muy dolido por la diatriba que tuvo que soportar en Lomas de Zamora, cuando Cristina lo increpó en la cara.

“Scioli había dejado de ir a los actos porque estaba harto que le peguen, no porque no quisiera. Cuando decidió ir a Lomas fue porque estaba recibiendo señales componedoras de la Casa Rosada, y una vez que subió al palco Cristina lo maltrató como nunca”, explicó a LPO un funcionario de la provincia.

Y es precisamente esa distorsión entre el clima que transmiten los funcionarios de primera línea del gobierno y lo que finalmente hace Cristina lo que hoy arroja las dudas más grandes sobre que grado de respaldo tienen las negociaciones que decidió abrir Zannini.

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