Acuerdo de precios: afirman que en Junín no se respeta y dudan de su efectividad

Acuerdo de precios: afirman que en Junín no se respeta y dudan de su efectividad
Especialistas locales analizaron la medida implementada por el Gobierno nacional y advirtieron que, si no se frena la emisión de moneda, podría dispararse aún más la inflación. Además, adelantaron que podrá haber desabastecimiento en los supermercados.

El acuerdo de precios implementado por el Gobierno nacional y las grandes cadenas de supermercados (entre ellas, La Anónima y Cencosud, que tiene a Vea) disparó críticas por parte de los representantes de diferentes sectores del arco político, que cuestionaron la medida y aseguraron que el congelamiento no controlará la inflación.

Tal es el caso del ex ministro de Economía, Martín Lusteau, para quien la medida es una “ilusión” y no “una herramienta que pueda servir como control final de la inflación”.

En la misma línea, se expresaron el economista Roberto Lavagna; el titular de la CGT oficialista, Antonio Caló; el de la CGT opositora, Hugo Moyano; y el dirigente agropecuario Eduardo Buzzi, entre otros.

En Junín, hicieron lo propio el contador Vicente Griselli y el economista Martín Tetaz, especialistas en la materia.

En el caso del presidente de la Sociedad Comercio e Industria, Jerónimo dos Reis, si bien no cuestionó rotundamente la medida, sí advirtió que en nuestra ciudad los precios se siguen rigiendo por el juego de la oferta y la demanda.

“No sé si se cumple”

“Si la medida se está generando o no en la práctica, no lo sé. No creo, porque en nuestra ciudad es el mismo mercado el que va planteando los precios de acuerdo a las ventas”, afirmó el dirigente, en diálogo con DEMOCRACIA.

“Además, en Junín no hay un acuerdo entre supermercadistas o almaceneros; y la publicidad se va a seguir generando. Eso también va a hacer que haya una competencia real”, agregó.

Respecto de la disposición del Gobierno, dos Reis opinó que se trata de una herramienta “útil”, pero que sólo puede aplicarse por un breve período de tiempo.

En este sentido, dijo que en el corto plazo los trabajadores se verán beneficiados, ya que podrán proveerse de mercadería sin aumentos, hasta tanto se resuelvan las paritarias.

Sin embargo, sostuvo que tiene que existir un límite, porque “a largo plazo, la medida no sirve.

La herramienta permite congelar precios hasta que se defina el aumento salarial, que va a generar nuevos ingresos dentro del mercado de consumo. Pero después, el ajuste sí o sí va a venir”, dijo.

En otro orden, el comerciante destacó la importante caída de la actividad y sostuvo que el mercado local está “frenado” y atraviesa un “estiramiento” en la cadena de pagos.

“Es necesario frenar la emisión monetaria”

Por su parte, el economista y profesor Martín Tetaz opinó que, si no va acompañada por un freno de la emisión de moneda, la medida kirchnerista podría empeorar el estado de cosas, provocando un duro golpe en los bolsillos de los consumidores.

“Si no se pone un freno en la emisión monetaria, es peor el remedio que la enfermedad, porque si los precios suben 6% en abril, en vez de dos en febrero, dos en marzo y dos en abril, se genera sensación de mayor inflación”, sostuvo y agregó: “Si no se corrige la política monetaria, en abril se producirá un ajuste de precios brusco, para recuperar los que no se hicieron antes”.

Por otro lado, el especialista criticó que se haya dado a conocer el plazo de vigencia del congelamiento y dijo que, si se hubiera anunciado por tiempo indeterminado, no habría riesgos de desabastecimientos.

“De esta manera se hubiera evitado el pánico al día 61 y la corrida sobre los supermercados para ganarle al ajuste”, afirmó.

“Es un disparate”

Más duro en sus apreciaciones, Griselli afirmó que la medida “no tiene sentido” y opinó que, en términos económicos, se trata de un “disparate”. Para el contador, la economía real tiene sus propios precios, fijados en función del costo de los factores que intervienen en el mercado, por lo que la intervención del Estado en la fijación de precios no aporta nada positivo para los consumidores. “Hace un tiempo largo que la secretaría de Comercio Exterior viene fijando precios a través de presiones a los mayoristas y demás. Pero los productos que tienen fijados precios máximos, no se consiguen en las góndolas”, afirmó. Desde su óptica, por tanto, el Gobierno debería “hacer todo lo contrario”, es decir, “dar a conocer el índice real de inflación, para establecer un parámetro real de precios”. “Esta medida sólo conlleva un aumento de precios, que va a darse antes de que pasen los 60 días.

La cadena va a acomodar los precios antes de que llegue abril”, dijo y agregó: “Se trata sólo de un golpe de efecto mediático, porque es imposible de llevar a la práctica. No se pueden controlar todos los precios”.

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