Si no hay acuerdo Amaya-Cano seguirá reinando el Zar hasta 2019

Si no hay acuerdo Amaya-Cano seguirá reinando el Zar hasta 2019

Muchas incertidumbres dominan el escenario político tucumano con vistas al crucial 2015.

Pero al mismo tiempo los observadores avezados tienen una certeza: sólo un acuerdo entre el intendente peronista Domingo Amaya y el diputado radical José Cano permitiría desalojar al Zar del poder.

José Alperovich descansa sobre un entramado de planes sociales, clientelismo político y listas "acopladas", que le garantizan un piso cercano al 40% de los votos. 

Con ese capital, cree que el triunfo de sus testaferros Juan Manzur y Osvaldo Jaldo está asegurado. Sólo podría existir riesgo en el caso de una fórmula conjunta entre Amaya y Cano, que considera improbable.

Más allá de los signos de agotamiento y de fin de ciclo, no será nada fácil darle el golpe de gracia al impresionante poder alperovichista, que degradó la democracia y puso al Estado al servicio de una persona durante 12 años. 

En 2013 -sin contar con la impresionante tracción del peronismo en las candidaturas territoriales- Manzur y Jaldo doblegaron por 100 mil votos de diferencia a Cano.

Para vencer a Alperovich se necesitará sumar a toda la clase media, pero también habrá que erosionar la sólida base oficialista, apoyada sobre enjambres de punteros hambrientos de poder en las periferias urbanas y rurales. 

“El PJ, a lo largo de toda su historia, puso el acento sobre la justicia social y a veces ha subalternizado la institucionalidad. Y a la inversa, la UCR puso siempre el acento sobre la institucionalidad y a veces ha subalternizado la justicia social. Yo creo que los tucumanos podemos tener un gobierno con institucionalidad y con justicia social. Ese es el desafío para un Tucumán mejor”, sintetizó en su momento Germán Alfaro, mano derecha del intendente.

Los diálogos del amayismo con Cano han sido permanentes. Desde ambos lados saben que solos no les alcanza.

Necesitan una plataforma ancha no solo para ganar, sino para luego poder gobernar, con una Legislatura más dividida y el alperovichismo con las alforjas repletas y agazapado a la espera de retornar en 2019.

La fórmula para salir de la trampa alperovichista podría ser Amaya-Cano o Cano-Amaya. En cualquier caso, quien fuera adelante se comprometería públicamente a no buscar la reelección, dejando abierto el camino para su acompañante en el siguiente turno.

Otra opción sería que Cano apuntara a la Intendencia capitalina. Su candidatura sería imbatible en ese ámbito, y le permitiría foguearse durante cuatro años en la gestión, para luego ir por el siguiente escalón.

Un frente entre Amaya y Cano provocaría profundos realineamientos políticos en la provincia, dividiendo al justicialismo y generando una alternativa sólida para la administración del Estado.

Solo a través de un esfuerzo conjunto se generarían las condiciones para dejar definitivamente al alperovichismo en el pasado. Otras especulaciones se parecen más bien a meras ilusiones.

Apelar a purismos partidarios -o poner cuestiones personales por sobre una mirada estratégica- sólo serviría para reiterar el esquema actual, dividiendo a la ciudadanía que pide un cambio y permitiendo que el Zar se recicle y continúe reinando.

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