La ayuda para evitar la bancarrota griega y cortar el efecto contagio asciende a 158.000 millones
PARIS.- En un inusual momento de clarividencia y unidad, los líderes europeos adoptaron ayer un plan radical de 158.000 millones de euros (227.520 millones de dólares) para salvar a Grecia de la bancarrota y preservaron la supervivencia del euro, articulando el programa de rescate con un instrumento mucho más ambicioso, embrión de un Fondo Monetario Europeo. El acuerdo de 15 puntos alcanzado ayer podría provocar, no obstante, un "default parcial" de Grecia, lo que lo transformaría en el primer país desarrollado de Occidente en encontrarse en esa crítica situación en más de 60 años.
Reunidos en Bruselas en una cumbre de emergencia que duró más de siete horas, los líderes de los 17 países de la eurozona anunciaron anoche un segundo plan de salvataje para Grecia, que contará con una contribución sustancial de bancos y otros acreedores privados.
"El total del esfuerzo del sector privado se elevará a 135.000 millones de euros en 30 años", precisó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al término de la cumbre. El plan de ayuda directo decidido por la eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) será de 54.000 millones en tres años.
Al margen de esas medidas destinadas a evitar el naufragio financiero de Grecia, la decisión más importante del acuerdo concierne al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), cuyas atribuciones serán considerablemente ampliadas. Ese fondo de urgencia creado en 2010 y dotado -por el momento- de 440.000 millones de euros está destinado a transformarse en el eje fundamental de la política de ayuda a los países de la eurozona, una suerte de Fondo Monetario Europeo.
Los mercados acogieron con visible satisfacción las decisiones de la cumbre (ver Pág. 4). El euro superó los 1,44 dólares por primera vez en dos semanas y las bolsas manifestaron su entusiasmo, estimuladas por las perspectivas del acuerdo. "Lo que ve el mercado es que se levantaron los obstáculos para llegar a una solución fundamental en el caso griego con una reestructuración y un plan de crecimiento", afirmó Lena Komileva, de Brown Brothers Harriman.
"No sólo el acuerdo hace posible un plan para Grecia, sino que refuerza el sistema de seguridad de la Unión Europea (UE) en lo que concierne a los países de la periferia", es decir, los más endeudados, agregó.
El difícil compromiso que mantuvo en vilo al mundo en las últimas semanas prevé no sólo un nuevo plan de ayuda a Grecia. También contempla una reducción de su enorme deuda -que actualmente representa un 144% de su PBI- a través de la participación de bancos privados acreedores.
Esa medida puede ser considerada un éxito de la canciller alemana, Angela Merkel, que había hecho de esa participación una condición sine qua non para el acuerdo.
La contribución de los acreedores privados se hará "a la carta". Bancos, aseguradoras y fondos de pensión tendrán tres posibilidades: 1) vender los títulos griegos a menor precio que cuando los compraron; 2) cambiar las obligaciones contra títulos de mayor duración, hasta 30 años; 3) prestar nuevamente a Grecia a medida que reembolse la deuda vencida.
Todas esas medidas provocarán muy probablemente un default parcial de Grecia, rompiendo un verdadero tabú en el seno de la UE.
Hasta ayer, el Banco Central Europeo (BCE) había amenazado con dejar de aceptar títulos de la deuda griega como garantía para prestar dinero a los bancos -griegos en particular- en caso de default total o parcial. Esa medida obligaría a los gobiernos de la eurozona a salvar con fondos propios los sistemas bancarios europeos.
Todo parece indicar, sin embargo, que la institución financiera suavizó su posición en las últimas horas.
Por otra parte, ese default parcial debería durar, según los expertos, unos pocos días: la puesta en marcha del plan de rescate reducirá rápidamente el peso de la deuda. Durante ese lapso, para evitar una situación crítica a los bancos griegos, el BCE debería garantizar sus operaciones.
Pero el acuerdo alcanzado por los líderes europeos no se limita sólo a Atenas. También prevé una extensión de la duración de los préstamos a otros países en dificultades, como Irlanda y Portugal, así como una reducción de sus tasas. La eurozona llevará de 7 años y medio a un mínimo de 15 años la extensión de los préstamos. Paralelamente, la tasa de interés bajará de 4,5% a 3,5%, ayudando a reducir la carga de las deudas.
Otro punto clave es la transformación del FEEF, que, desde ahora, podrá, por ejemplo, comprar deuda pública de los países en dificultad en el mercado secundario, donde los inversores negocian los títulos después de su emisión. "Ese recurso debería aliviar la presión sobre las obligaciones españolas e italianas, y sostener el euro", señaló Nick Stamenkovic, de RIA Capital Markets.
Bajo ciertas condiciones, el FEEF podrá también acordar a los países europeos líneas de crédito preventivas, como lo hace actualmente el FMI, o prestar dinero a sus miembros, incluidos aquellos que no han requerido un plan de rescate, a fin de que recapitalicen sus bancos.
Tras semanas de indecisión y ambigüedad, los líderes europeos parecen al fin convencidos de la necesidad de adoptar una mejor gobernabilidad económica de la eurozona. Antes de fines de agosto, el presidente de la UE, Herman van Rompuy, debe presentar una serie de propuestas en ese sentido, precisó Sarkozy.
"Deseamos aprovechar la crisis griega -concluyó- para dar un salto cuantitativo en la gobernabilidad de la eurozona."
LAS CLAVES
Rescates . En los últimos 14 meses, Grecia recibió dos planes de ayuda por un total de ? 268.000 millones.
Aporte privado. Los bancos aportarán al salvataje de Grecia 135.000 millones de euros en 30 años.
Fondo. Se ampliarán notablemente las atribuciones del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).
CLAVES DEL ACUERDO
24.363 euros por griego. Si se suman los dos rescates financieros, Grecia recibe un total de 268.000 millones de euros (110.000 millones en 2010 y 158.000 millones decididos ayer). Con una población que ronda los 11 millones de habitantes, la ayuda sería de 24.363 euros por cada griego. Con este último rescate, su deuda externa asciende a 508.000 millones de euros, un endeudamiento que equivale a 46.181 euros por cada habitante.
Financiación pública. Los países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional aportarán 108.000 millones de euros. La eurozona extenderá el vencimiento de los bonos del fondo de rescate provisional de siete años a por lo menos 15 (y un máximo de 30), con un "período de gracia" de diez años antes del primer reembolso.
Financiación privada. La participación de las entidades privadas totalizará hasta 50.000 millones de euros y se realizará de forma "voluntaria" a través de un menú de opciones, entre las que figuran el canje de bonos, el intercambio de títulos a su vencimiento por nuevos a un plazo más largo y la recompra de deuda.
Condiciones suavizadas. Dentro del paquete de condiciones de préstamo, se acordó que las tasas de interés serán reducidas del 4,5 al 3,5%, lo que disminuirá la carga de la deuda. Las condiciones de financiación implican que los acreedores renuncien a una parte de las cantidades que se les adeudan.
Instrumentos de estabilización. Se amplían los poderes de la Facilidad Europea de Estabilización Financiera (FEEF). Tendrá su campo de acción ampliado para que pueda actuar por primera vez en prevenir un posible contagio a otros países -incluidos los que no tienen programas de rescate- con líneas de crédito preventivas, la recapitalización de bancos a través de préstamos a gobiernos y la intervención en el mercado secundario de la deuda.
Relanzamiento de la economía. Se acordó entre los Estados miembros y la Comisión Europea que movilizarán todos sus recursos para dar asistencia técnica excepcional para que Grecia pueda llevar a cabo las reformas necesarias que lleven a su crecimiento e inversión en el país.
Compra de deuda pública. Si el Banco Central Europeo (BCE) constata "circunstancias excepcionales", y los Estados miembros dan su acuerdo unánime, la FEEF podrá comprar deuda pública de países en dificultad en el mercado de obligaciones secundario para aliviar a los bancos que poseen títulos con un valor devaluado.
EL GLOSARIO
Acontecimiento de crédito. Este término corresponde a la degradación de la situación de un Estado deudor que lleva a la activación de los CDS (credit default swaps). Un acontecimiento de crédito en Grecia podría provocar un movimiento de desconfianza contra numerosos países de la eurozona.
CDS (credit default swaps). Productos financieros que funcionan como seguro contra riesgo de impago de un país o empresa. Europa teme que estos contratos se activen si tuerce demasiado el brazo a los bancos para que contribuyan al próximo plan de ayuda a Grecia.
Haircut (recorte). Recorte del valor de los activos cuando un deudor renuncia a reembolsarle la totalidad de su deuda al acreedor en el marco de una reestructuración. En la Argentina, cuando se declaró el default en 2001, este recorte alcanzó hasta el 70%. Los mercados estiman que Grecia no podrá evitarlo, lo que explica los intereses estratosféricos que le exigen.
Participación del sector privado. Alemania exigía que las entidades financieras privadas que prestaron dinero a Grecia participaran del segundo rescate. Según el acuerdo, los acreedores de Grecia -principalmente bancos y aseguradoras- contribuirán al segundo paquete de rescate con una suma de 135.000 millones de euros en 30 años.
Recompra de la deuda. Opción contemplada por Grecia. Sus socios de la eurozona le prestarían dinero para comprar su propia deuda a los inversores, a precios más ventajosos. Esto le permitiría reducir su deuda global y los intereses que debería pagar.
Reestructuración. Modificación de los plazos o de los vencimientos de una deuda, en acuerdo con los acreedores. Los títulos conservan el mismo tipo de interés y son reembolsados en sus nuevos plazos de vencimiento.
Rollover (o iniciativa de Viena). Los acreedores se comprometen, si lo desean, a mantener sus compromisos. A cada vencimiento de obligaciones, compran un monto de títulos equivalente al que les fue reembolsado. Esto permitiría retrasar gradualmente vencimientos de la deuda pública griega.

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