"El acueducto no puede abastecer a General Pico"

El histórico dirigente radical dijo que la parte construida por Gualtieri no resistirá el caudal necesario para llevar el agua al norte pampeano. Celebró la decisión de Jorge de demandar a Mendoza y pidió reflotar el proyecto de La Puntilla.

"Tengo mis serias dudas que se haga el segundo tramo del Acueducto del Río Colorado. No por una cuestión económica, sino por una cuestión técnica en la construcción del primer tramo". La frase fue pronunciada por Antonio Tomás Berhongaray, ex diputado nacional y varias veces candidato a gobernador de La Pampa por el radicalismo.

El dirigente sorprendió con esa aseveración el miércoles a la noche, durante el programa televisivo "La parte y el todo" que se emite por el Canal 2 de CPEtv. "El acueducto lo arrancó Gualtieri sin hacer las pruebas hidráulicas y reventó por todos lados. Actualmente está funcionando con 680 litros por segundo. ¿Por qué? Porque revienta. Está funcionando a la tercera parte de su capacidad porque no aguanta", insistió.

Agua potable.

La traza de la segunda parte del acueducto tiene como objetivo llevar agua de calidad para el consumo humano a una vasta red de localidades del norte provincial. El caño troncal llegaría hasta General Pico siguiendo la ruta 35 hasta Eduardo Castex y de allí la ruta 102 hasta la ciudad norteña. Del troncal se derivarían las cañerías secundarias para abastecer al resto de las poblaciones de la zona.

Cuando se realizó la primera etapa, que parte desde la toma en el río, en el paraje Pichi Mahuida, y llega hasta Santa Rosa, la obra estuvo a cargo de la empresa Gualtieri. Aquella adjudicación recibió serios cuestionamientos. Pero lo peor estaba por venir: la constructora nunca pudo concluir la obra, que fue relicitada y recayó en manos de la UTE SADE-Techint- Skanska. Para entonces, Gualtieri ya había construido 100 kilómetros de ducto, sin realizar los test hidráulicos a los que estaba obligada por el pliego.

"Yo lo vi muy de cerca este tema porque la cañería pasa por mi campo. Me acercaba todos los días a hablar con la gente de Skanska. Ellos me decían que si se le ponía dos metros cúbicos por segundo, reventaba. Cuando les pregunté qué solución había para semejante problema, me respondieron que había que construir otro acueducto a la par del que ya estaba".

"Más vale tarde".

El histórico referente de la lista Celeste del radicalismo visitó los estudios del canal de cable cooperativo para referirse al anuncio del gobernador Oscar Jorge sobre el inminente inicio de una demanda judicial contra Mendoza por el corte del río Atuel. "Lo tomé bien. Más vale tarde que nunca", dijo Berhongaray.

Para el abogado, desde el fallo de 1987 de la Corte, tras la primera y hasta ahora única demanda pampeana, se fueron incorporando muchos elementos que abonan la posición de La Pampa. Entre ellos mencionó los pactos internacionales que se incorporaron a la Constitución Nacional tras la reforma de 1994 en materia ambiental, ecológica y de derechos humanos.

A su criterio, el juicio que debe entablar el gobierno provincial tiene que apuntar a una reparación del daño causado por el corte del río y no limitarse al cumplimiento del acuerdo suscripto por los gobernadores de La Pampa y Mendoza en 2008.

Falta grave.

"Este acuerdo tiene una falencia muy grave para La Pampa: no habla de los niveles de salinidad del agua, no sé si por ignorancia o por malicia", explicó. En su opinión, esa carencia, abre las puertas para que Mendoza deje escurrir hacia el oeste pampeano un agua no apta para riego y mucho menos para consumo humano.

También sugirió la necesidad de plantear en el marco de la demanda la cuestión del aprovechamiento de las aguas subterráneas, ya que las mismas también son de carácter interprovincial. "En toda zona de irrigación tenés acuíferos grandísimos, subterráneos, que son de derecho público. Hay un río en superficie y uno, mucho más grande, subterráneo", abundó.

La Puntilla.

Otro aspecto que Berhongaray cree que debe reflotarse es el proyecto de La Puntilla, pensado como un oasis de riego que, además de su función productiva, tenía un objetivo geopolítico: romper el extenso desierto y funcionar como apoyo logístico del Paso Pehuenche, para conectar el Océano Atlántico con el Pacífico.

Ese proyecto, discutido en los años setenta, albergaba otra idea: la de construir desde allí un acueducto que derivara, por pendiente, agua de buena calidad para el norte provincial, con el objeto de resolver la problemática de la obtención de agua para consumo humano. "Si el agua del Atuel, La Pampa también la usa para consumo humano, sería mucho más difícil para Mendoza cortarnos el río", dijo.

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