Es una de las estrategias para alertar a los profesionales del ingreso de un nuevo serotipo del flagelo.
“Con los casos que hay y debido a que están en situación de brote algunas provincias, el Consejo de Médicos en apoyo a lo que está haciendo el nivel central, se suma a las tareas de prevención con tareas de capacitación al personal, y empezamos con los médicos”, precisó el médico especialista, quien también es parte del área de Emergentes y Zoonosis, del Servicio de Infectología y Enfermedades Tropicales del Hospital San Roque, Gustavo Echenique.
Por ello se encaró una actualización y capacitación en torno a los pacientes que están llegando de sus vacaciones y hacen la “consulta post viaje”. Entonces, la capacitación se centró en que se apunte a las personas que han regresado especialmente de áreas donde hay casos positivos, de modo que pongan en alerta a los médicos que ven a los pacientes y a los primeros anillos de atención.
De esta manera se instó a los médicos a “tener en cuenta al dengue y al paludismo como enfermedades de gran probabilidad de casos positivos”, precisó Echenique, refiriéndose a los casos que se presentan por fiebre, pese a que sea un síntoma de muchas otras enfermedades.
No obstante, aclaró que la provincia “por ahora” está siendo una suerte de isla, ya que no se han registrado casos autóctonos, por lo que se busca mantenerlo así. En este sentido explicó que la introducción de un serotipo diferente en una población susceptible pueda tener predisposición a tener casos de dengue grave, algo que se busca evitar.
Es por eso que enfatizó en que toda persona que haya viajado a la zona de Bolivia, Paraguay, Brasil, en Salta o Córdoba, deberá hacer una consulta precoz en caso de presentar fiebre.
“Es frecuente que la fiebre pueda ser producida por cuadros más banales, pero en esta situación epidemiológica que estamos viviendo es fundamental la consulta precoz y que el médico que recibe esa consulta tenga también en alerta la posibilidad de un cuadro de dengue o paludismo”, precisó el médico.
Explicó que en el caso del dengue, al tratarse de un virus, comparte síntomas con otras enfermedades virales, pero fundamentalmente se caracteriza por fiebre alta durante los dos primeros días, dolor de cabeza intenso, dolor retro-ocular, severos dolores articulares, dolores a nivel muscular, desgano y un deterioro importante del estado general. Enfatizó que en el interrogatorio, el paciente suele relatar que el cuadro febril es muy fuerte y diferente al que tuvo en toda su vida.
En este caso, también detalló que suele haber un periodo de incubación de siete días aproximadamente, por lo que aclaró que si el periodo se extiende podría tratarse de otra enfermedad.
Paludismo y fiebre amarilla
En tanto, al referirse al caso de paludismo, el especialista Gustavo Echenique explicó el período de incubación puede ser bastante variable de entre 5 a 35 días. Además se presenta con un patrón febril bastante distinto y que a diferencia del dengue, es una fiebre alta a determinada hora del día que dura hasta 30 minutos, con gran deterioro del estado general y temblores, y pasado ese lapso se siente mejor y hasta puede las tareas diarias.
En este caso la fiebre vuelve a las 24 horas, general mente a la misma hora, y coincide con la salida de parásitos en sangre, que es lo que provocaría la fiebre.
“La recomendación es no minimizar ningún proceso febril y consultar teniendo en cuenta la situación epidemiológica que estamos viviendo en este momento”, precisó el especialista Echenique.
Se trata de las distintas presentaciones de las manifestaciones clínicas de dengue, porque el médico reiteró que hay pacientes que pueden no enterarse ni sospechar que padecieron dengue porque no consultaron, pensaron que podía tratarse de un cuadro gripal y al no tener un cuadro que no necesite la consulta, sin embargo podrían ser potenciales transmisores.
Por otra parte, recordó que en Cochabamba, Bolivia, la fiebre amarilla ya se cobró una vida, con lo cual enfatizó en la importancia de esa enfermedad viral que es transmitida por el mismo mosquito “aedes agypti”. Por ello recomendó también tener en cuenta a esta enfermedad explicando que se sumaría la fiebre amarilla en el diagnóstico diferencial, por lo que instó a preguntar acerca de la vacuna, que está recomendada entre 30 a 10 días antes de viajar a zonas afectadas por la aparición de los anticuerpos.
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