A pesar de la advertencia pública que existe, sobre la recolección de avales truchos, algunos candidatos insistieron falsificando firmas para aumentar el apoyo público a su sublema. Anoche, no lo pudieron corroborar antes la Justicia Electoral y empezaron los problemas.
El caso del intendente interino de Río Gallegos es un ícono de la truchada. Anoche no pudo justificar los avales, no pudo jugar con sublema propio y debió presentarse a través de Kolina.
Apenas unas horas antes de que los sublemas participantes en las urnas de octubre, debieran ratificarse ante la justicia Electoral, en OPI escribimos la nota que se puede leer al pie, donde recordamos que Santa Cruz tiene una vieja tradición en la forma de truchar cada elección y nos remitimos al 2007 y 2011, donde las actuales autoridades del HCD, asumieron mediante un fraude a la confianza popular y cometiendo un ilícito ante la justicia electoral. Allí también dijimos que la fiesta seguía porque nunca hubo un responsable encontrado por la justicia en esta provincia.
Horas después, a las 21:00hs de ayer, vencía el término para que cada partido ratificara sus avales ante el máximo órgano administrador de justicia, quien, precisamente, debido a la gran falsificación de avales observados en elecciones anteriores, decidió que cada apoderado se presentara con quien había dado su aval para que lo ratificara ante las autoridades electorales.
La vergüenza, que no es parte del patrimonio de los candidatos, fue sustituída por la desesperación y los ruegos de los apoderados, quienes veían como se les alejaba la posibilidad de ir con sublema propio, pues, habían sido tan truchos en presentar avales, que la justicia les negaba la posibilidad de competir porque no llegaban a homologar el apoyo necesario para formalizar el sublema.
Esto dejó en claro que los candidatos utilizaron apellidos de personas que no habían dado su consentimiento, falsificaron su firma y las presentaron como dando su aval para estos sublemas. En otros casos, la misma persona, figuraba avalando dos sublemas diferentes, algo prohibido por la Ley Electoral.
Esta maniobra dejó al descubierto la ilegalidad que emplean algunos candidatos para competir en las elecciones de octubre. Entre los más destacados, estuvo el sublema “Construyamos juntos” del actual intendente interino Pablo Grasso, a quien le detectaron más de 1000 avales truchos y ante la imposibilidad de ratificarlos, para poder competir en las elecciones de octubre, el ex concejal e intendente interino, debió sumarse a un sublema de Kolina, espacio político que gira bajo la conducción de Alicia Kirchner.
Más allá de lo anecdótico del hecho, pocos le dan la verdadera dimensión que tiene este gravísimo hecho, de que, un político en funciones como Grasso, pretenda ir a una elección falsificando el apoyo popular. Además del castigo que debiera aplicarse desde lo judicial, inclusive la misma Ley Electoral debiera dejarlo fuera del juego por el fraude realizado, hay una actitud moral que el intendente interino no asume ante la opinión pública, ante quienes de ahora es más, aparecerá como alguien que falsificó, plagió y truchó, sobre la buena fe de las personas, un apoyo que no tiene para llegar, como mínimo, a lograr un respaldo que le permita competir en las elecciones con un espacio político propio.
Los medios locales y provinciales tratan el caso con especial delicadeza, porque los intereses que tocan afectan los de sus empresas. El caso puntual es que la ilegalidad de los actos políticos en los que están inmersos los candidatos, emerge como consecuencia de una conducta impune que consagró toda una metodología de hacer política en Santa Cruz.
Para “suavizar” el impacto negativo de lo que a todas luces es un delito contra la fe pública, el senadorPablo González salió a través de una radio de la ciudad, rentada por la pauta nacional y provincial, a dar “sus explicaciones”.
Para justificar el hecho ilegal de falsificar firmas para simular un apoyo inexistente, Pablo González dijo“En el caso de los sublemas a gobernador no hubo problemas y para abajo lo que pasa todas las elecciones en todos los partidos grandes, hay cruzamiento de avales de gente que por ahí le firma a uno y después viene otro y por ahí también le firma”.
El senador intentó naturalizar el hecho de que “son problemas que están siempre presentes en las elecciones de los partidos grandes”, pero no se trata de un error; lo que no dice González es que se trata de una acción premeditada, calculada y pergeñada para engañar y mentir ante la justicia electoral y si hubiera realmente justicia en Santa Cruz, tales candidatos debieran recibir un castigo que les impida presentarse en las urnas. Esto, de alguna manera, iría generando otro tipo de candidatos, mejoraría la forma de hacer política y crearía más confianza en la población.
Pero nada de eso ocurre. Precisamente, por esto y con la impunidad que lo caracteriza al senador, dijo“Puede pasar y tiene que intervenir la justicia penal, no es que no pase, no es lo más frecuente ni lo más común ni eso nos da una idea de un sistema que está cruzado con la ilegalidad”.
González habla con total tranquilidad porque, fehacientemente, la justicia en Santa Cruz no moverá ni un dedo para aclarar lo sucedido, como no lo hizo en 2007 ni en 2011. Por ese motivo no tiene problemas en mandarlo a “la justicia penal”; él sabe muy bien que allí no está el enemigo, sino, por el contrario, el reducto justo y necesario, para que nada se resuelva.
Mensajes que llegaron a Radio News y al correo de OPI, advierten que desde el FPV están instrumentando una estrategia para hacer “aparecer avales” certificados por escribanos, lo cual sería una forma de darle “legalidad” a los apoyos explícitos truchos que no pueden homologar convocando a quien nunca dio su consentimiento para apoyar a tal o cual sublema. Fuentes desde adentro de la justicia, encendieron las luces amarillas y recomendaron hacer hincapié en quiénes son los escribanos que eventualmente pueden aparecer dando fe de dichos avales.


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