La víctima tenía 27 años y dejó desamparados a su mujer y a dos chicos de 3 y 9 años. El único detenido es un hombre colombiano que sería prestamista. Al joven le pegaron un tiro por la espalda para luego, ya indefenso en el piso, rematarlo con otros cinco disparos.
El episodio de violencia tuvo lugar minutos antes de las 00 de ayer en la intersección de calles Andalucía y Juan José Castelli, en el barrio Villa Raquel de Capital, sector usualmente denominado “Loma Linda” por los habitantes.
La víctima fue identificada como Hugo Ramón Silva, de 27 años, más conocido como “Huguito”, quien “un rato antes llegó desde la localidad de Tatacuá, donde trabajaba como albañil en una obra”, según expresó su hermana Carmen Silva en diálogo con época.
“Huguito” salió de la casa de sus padres, situada a media cuadra del lugar el hecho, para “comprar una hamburguesa para cenar y ahí pasó este hombre en moto y lo mató de seis balazos”, narró entre sollozos.
El autor de los disparos sería John Jairo Orrego Zamora, de 37 años, oriundo de Colombia y quien responde al mote de “John el colombiano”.
De acuerdo a lo relatado por el padre de la víctima, Celso Silva, Hugo recibió un primer disparo en la espalda y cuando estaba tendido en el suelo fue rematado con otros cinco tiros. “Yo la verdad que me dormí, o sino no hubiera pasado eso capaz que los dos estaríamos muertos”, contó en declaraciones radiales
El hombre también reveló que “John” y otros hombres de esa nacionalidad “están desde hace más de tres años (en Corrientes) y por lo que se dice, se dedican a prestar dinero y cobran por día”. Es decir que serían prestamistas con el cobro de intereses usureros.
Herido mortalmente y ante la demora de una ambulancia, Silva terminó siendo llevado en un automóvil particular hasta el Hospital Escuela. Allí fue internado y pese a ser intervenido quirúrgicamente y los esfuerzos de los médicos en turno dejó de existir.
Atrapado pese a fugar
Ni bien tomaron conocimiento, efectivos de varias dependencias policiales arribaron al lugar y tras recabar datos pudieron establecer que la persona buscada era “John el colombiano”. Para ello dispusieron operativos cerrojos y la búsqueda en los lugares que éste frecuentaba.
Entre los datos obtenidos, los pesquisas supieron que el matador usaba una remera blanca y negra a rayas y se movilizaba en una motocicleta Yamaha YBR de 125 cilindradas y de color oscuro.
Y en el lugar del hecho de sangre hallaron al menos cinco casquillos calibre 9 milímetros, los que fueron estudiados por los peritos balísticos de la Fuerza de seguridad.
Fue cerca de la 1:20 de ayer cuando la Policía divisó el caminar sospechoso de un hombre, con un bolso en mano, en avenida Independencia al 4100, casi esquina calle Pirovano.
Al intentar identificarlo evidenciaron negativas y allí descubrieron que se trataba de Orrego Zamora, quien se había bañado y hasta cambiado las prendas de vestir.
En tanto, también durante la jornada de ayer, se llevaron a cabo varios allanamientos en distintos domicilios, lográndose, en calle Yofre al 2400, atrás de la terminal de ómnibus, el secuestro de la motocicleta utilizada por el asesino. Un trascendido indicó que es propiedad de un primo del colombiano, razón por la cual este hombre pasó algunas horas demorado.
Y más tarde, casi entrada la noche, en un inmueble de calle Coronel Zelada al 1200, se confiscaron dos armas de fuego: una pistola “Bersa” calibre 9 milímetros y un revólver calibre 32. Lo curioso es que las dos se hallaban bajo la tierra, en el interior de un plantero.
En la ardua tarea policial participaron agentes de la seccional Octava y de la Dirección de Investigación Criminal (DIC), además de otras dependencias.
Hipótesis y dolor
Con la versión que indicaba que los colombianos en cuestión son prestamistas, una de las teorías que se maneja es que el crimen fue en venganza por una deuda de dinero.
Esta versión fue categóricamente desmentida por los familiares de Silva. Su hermana aseveró que “tenía trabajo y aparte hacía changas para poder solventar los gastos de la familia, por ende no necesitaba pedirle plata a nadie”.
“Siempre laburó, estaba haciendo su casita y le había dado 300 pesos a la mamá para que le guarde”, explicó su padre.
También férreamente, la progenitora de “Huguito”, llamada Norma, afirmó que “mi hijo nunca le pidió nada a esa gente. Él vivía de su trabajo y ahora dejaron dos niños pequeños sin padre”.
Es que la familia de la víctima está integrada por su mujer Noelia, quien trabaja de empleada doméstica, y dos hijos menores de 3 y 9 años, quienes ahora crecerán desamparados sin la figura paterna a su lado.
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