Ante la creciente ola de protestas, dio marcha atrás con la suba de los combustibles; "he escuchado al pueblo", dijo en un discurso
LA PAZ.- Acorralado por una ola de violentas protestas sociales, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anuló anteanoche el alza de combustibles que había provocado un caos de precios en el transporte y en el comercio de productos básicos y que, por primera vez desde su llegada al poder, había provocado una movilización a gran escala de los sindicatos y de las juntas vecinales.
"Prometí gobernar obedeciendo al pueblo, he escuchado y entendido a mis compañeros que me decían que [el aumento] es importante, necesario, pero no oportuno (...). Por eso, en esa conducta de mandar obedeciendo al pueblo, [decidí] abrogar el decreto supremo 748 y los demás decretos que acompañan esta medida", dijo.
La decisión revoca también un aumento del 20% en el salario mínimo nacional, que alcanzaba a la policía, las fuerzas armadas, así como a los sectores de salud y educación, y abría las puertas al sector privado a negociar con sus empleados un ajuste de salarios en ese parámetro.
Enfrentando la mayor ola de desaprobación de sus casi cinco años de gobierno, Evo Morales hizo el anuncio por la televisión estatal luego de cuatro días de huelgas y manifestaciones, que incluyeron a grupos afines al gobierno y en las que no faltaron pedidos de renuncia.
El mandatario se anticipó así a nuevas protestas contra el "gasolinazo" anunciadas para mañana por sindicatos y movimientos sociales, que incluían manifestaciones y por lo menos dos marchas de centenares de kilómetros hasta La Paz.
Hasta entrada la noche del viernes, el gobierno había defendido su decisión de incrementar los precios de los combustibles argumentando la necesidad de eliminar un subsidio que costaba al Estado 380 millones de dólares y que alentaba el contrabando.
El mandatario indígena afirmó que la decisión de derogar el polémico decreto fue tomada en consulta con el vicepresidente, Alvaro García Linera, los ministros y diversos movimientos sociales, entre ellos los sindicatos de productores de coca de la región central de Chapare, su cuna política.
"Todas las medidas quedan sin efecto, no existe justificación para subir pasajes ni aumentar precios de alimentos, ni especulación, todo vuelve a la situación anterior", anunció Evo.
Tras el anuncio, los bloqueos de caminos en diversas rutas entre La Paz y la combativa ciudad de El Alto fueron levantados de forma casi inmediata y el transporte reanudó servicios, lo que dio a ambas ciudades la apariencia de total normalidad.
Un panorama similar se vivió en otras ciudades importantes, en contraste con las postales de violencia del jueves pasado, cuando se registraron movilizaciones, saqueos, destrucción de oficinas públicas, la quema de una estación de peaje y enfrentamientos con la policía.
Hasta el edificio de la vicepresidencia de Estado Plurinacional fue objeto de ataques. También se registraron agresiones a varios edificios públicos y privados, además de sedes de organizaciones oficialistas en las tres ciudades del occidente boliviano.
En las protestas se escucharon gritos como "¡Que se vaya Evo!" o "¡Evo, cuidado, el pueblo está enojado!" Fueron los primeros reclamos de esa índole desde que el ex dirigente cocalero se convirtió en 2006 en el presidente de un país sumido en el caos político.
Dirigentes de la Central Obrera Regional de la ciudad de El Alto, considerada oficialista pero que también llamó a protestas, señalaron a los medios que los trabajadores ya no marcharán mañana hacia la vecina La Paz, como pretendían.
El dirigente de los maestros paceños, José Luis Alvarez, uno de los duros críticos de Morales, celebró la anulación del "gasolinazo", pero dijo que su sector analizará la próxima semana qué hará porque los precios de los alimentos no han bajado.
Además, sindicalistas fabriles destacaron que Morales "haya seguido el compromiso de gobernar siguiendo al pueblo" y escuchado el reclamo de derogar el decreto.
Aún no se han pronunciado los sindicatos mineros, que iban a parar mañana y marchar desde el Altiplano a La Paz, ni las asociaciones indígenas que pretendían bloquear las rutas, pero sus medidas estaban condicionadas a la anulación del "gasolinazo".
El episodio del "gasolinazo" es considerado por la mayoría de los analistas locales como la primera derrota política de Morales, que vio cómo sus bases electorales y sindicales se dieron vuelta.
"Esta es la primera derrota política seria del gobierno, porque la movilización más fuerte se dio en el bastión político del presidente Morales que es El Alto", explicó el investigador y docente universitario Carlos Cordero.
Además, pronosticó que una consecuencia de lo sucedido será un reajuste en el gabinete ministerial, para intentar superar el costo político de sus decisiones.
"Evo Morales sufrió las consecuencias de los excesos de su propio discurso, que sus bases le exigen que cumpla", estimó el analista boliviano Jorge Lazarte.

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