El compromiso suscrito en Moscú por los ministros de Finanzas de los países integrantes busca la recuperación económica, reduciendo los déficit presupuestarios
El compromiso fue asumido por los funcionarios de los países que sesionaron durante dos días en Moscú, ciudad a la que viajó el secretario de Finanzas Adrián Consentino.
"Nos abstendremos de devaluaciones competitivas, sin fijar objetivos de tasas de cambio con fines competitivos", expresaron los ministros en el documento ratificado en Rusia.
De igual forma, señalaron que "la política monetaria debe dirigirse hacia la estabilidad de los precios a nivel nacional y seguir apoyando la recuperación económica, conforme a los mandatos respectivos" de los diferentes bancos centrales, concluyendo que "la política monetaria debe seguir apoyando la recuperación económica".
Las veinte economías industrializadas y emergentes esperan así calmar a los mercados, que especulaban una "guerra de divisas" con una serie de devaluaciones en cadena.
Así, el objetivo del grupo se centra en "avanzar hacia sistemas de cambio más determinados por el mercado, que reflejen los fundamentos económicos subyacentes", según se desprende del acuerdo.
De igual forma, abogaron por "estrategias creíbles a mediano plazo" para reducir el déficit presupuestario de los países, advirtiendo sin embargo que aún persisten importantes riesgos y que el crecimiento mundial continúa estancado.
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