Un concejal que responde a Hugo Moyano rompió con el bloque oficialista en La Plata y conformó junto al edil una bancada kirchnerista que podría sumar más integrantes. La embestida K para debilitar al intendente platense
El primer díscolo fue el líder del sindicato de Camioneros de la Región, el concejal Miguel Forte, que responde directamente al titular de la CGT, Hugo Moyano.
"Después de la cena ya sabemos adónde apunta Forte", dijeron desde el bruerismo a La Política Online. Se refería a la velada que hubo en el Club Hípico de La Plata entre funcionarios nacionales y provinciales y legisladores platenses, todos dispuestos a entorpecer el poder de Bruera. El máximo promotor fue su antecesor y actual ministro de Justicia, Julio Alak.
Forte no estará solo en su cruzada: el ex castagnetista Carlos Melzi, que había jugado como aliado del bruerismo hasta fines del año pasado, se sumó al nuevo bloque, que podría contar con más integrantes en las próximas semanas.
Uno de ellos podría ser el líder local del sindicato de porteros de edificio, Juan Lotúmolo, que responde al máximo referente nacional de ese gremio, el kirchnerista porteño Víctor Santamaría.
También estuvo en la cena Emilio Pérsico, cabeza del Movimiento Evita. De ese movimiento provienen las concejales platenses Lorena Riesgo y Silvana Soria, hasta ahora parte del bloque bruerista.
Alak tiene dos concejales propios: Sebastián Tangorra y Teresa Urriza, quienes por estos días tientan a los concejales que dejan el bruerismo para armar un interbloque.
El kirchnerismo no le perdona a Bruera su inclinación vecinalista en las elecciones de junio pasado y su apoyo abierto al intendente de Tigre, Sergio Massa, con intenciones de pelear por la Gobernación.
Primera minoría
El bloque oficialista en el Concejo Deliberante ya había dejado de tener la mayoría en diciembre, cuando luego del recambio legislativo quedó con 12 concejales sobre un total de 24.
Pero con la partida del líder local de Camioneros, y la pérdida de un aliado como Melzi, el bruerismo depende ahora de la voluntad de la oposición para sesionar.
La primera consecuencia de este nuevo escenario es la imposibilidad de aprobar en los próximos días el proyecto que aumenta el precio del estacionamiento medido de 1 peso a 1,50.
Si además de la salida de Forte y de la posible ida de Lotúmolo, se efectivizan las rupturas de los concejales Fabián Lugli y Cristian Vicent, disgustados con el proceder de los hermanos Bruera en los últimos meses, el oficialismo se quedaría sólo con 8 concejales y dejaría a la oposición con 16 concejales, es decir, dos tercios del Concejo.
Ese es el número necesario para tratar y aprobar proyectos sobre tablas sin que estos pasen por las comisiones, o para trabara las ordenanzas al Ejecutivo municipal y amenazar su gobernabilidad.
También es la cantidad de votos requeridos para interpelar a un intendente y pedir su destitución, tal como se contempla en el artículo 247 de la Ley Orgánica de las Municipalidades. Se requiere además que el intendente "incurra en transgresiones", como por ejemplo, "negligencias reiteradas en el ejercicio de sus funciones". Una oposición enojada no tardaría en encontrar esas falencias.









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