Es una consecuencia de la aparición del nieto de Estela de Carlotto. La sede de local recibió cada día desde el miércoles, la misma cantidad de llamado que una semana normal.
El impacto por aparición del nieto de Estela de Carlotto se sintió también en la sede platense de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, habitualmente absorbida por la actividad de las oficinas centrales de Capital Federal. Según se informó desde esa dependencia, desde el miércoles último, cada día se recibió la misma cantidad de consultas de una semana vinculadas con gente que tiene alguna duda respecto de su identidad.
Si bien los números en términos absolutos parecen no impactar si se comparan con los que se reciben en la sede central porteña, sí son significativos de la trascendencia que tuvo la localización de Ignacio Hurban, que en realidad es Guido, el hijo de Walmir Oscar Montoya y Laura Carloto, nacido en los sótanos de la última dictadura cívico militar.
El abogado Emanuel Lovelli confirmó que la recepción de llamados se multiplicó al menos por cinco desde el miércoles, el día después del anuncio de la restitución del nieto 114. Lo mismo ocurrió con el ingreso de mails de gente que plantea su inquietud.
“Normalmente recibimos una comunicación por día, y estos días hemos recibido al menos cinco”, dijo. Unos 15 en los tres días. Para el profesional no es un dato menor porque en general, la cercanía con Capital Federal hace que se recurra a la sede central de Abuelas.

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