La canciller alemana fue abucheada por un centenar de vecinos al visitar un centro de refugiados atacado días atrás por grupos neonazis en el este del país, en medio de un aumento de las agresiones xenófobas.
En Italia, en tanto, autoridades hallaron hoy los cadáveres de unas 50 personas en la bodega de un barco en el que viajaban otros 400 migrantes rescatados en el Mediterráneo, mientras que en Hungría se vivieron momentos de caos cuando la policía lanzó gases lacrimógenos a refugiados en una ciudad fronteriza.
Al salir del centro de refugiados, una Merkel con rostro severo prometió que no habrá tolerancia con la "vergonzosa y repulsiva" violencia contra los inmigrantes, que ha generado un acalorado debate en una nación altamente sensible al racismo y la intolerancia debido a las atrocidades cometidas por los nazis.
"No hay tolerancia alguna con los que cuestionan la dignidad de otras personas", afirmó tras visitar el centro de refugiados en la localidad sajona de Heidenau, que el fin de semana fue atacado por grupos de ultraderecha que se enfrentaron con la policía.
Merkel volvió a asegurar, como ya había hecho el lunes pasado, que es "vergonzoso" y "repulsivo" tener que vivir esas agresiones xenófobas.
Unas 200 personas congregadas cerca del albergue -gente de todas las edades, desde jubilados a madres con carritos- abuchearon a Merkel a su llegada, gritándole además "¡traidora, traidora!" y cantando "somos la patota", la palabra usada por algunos políticos para referirse a recientes protestas contra los inmigrantes.
Europa enfrenta su mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, con miles de migrantes que llegan a las costas de Italia y Grecia escapando de guerras o represión en países de Medio Oriente y África y cientos que intentan subirse a camiones para pasar de Francia al Reino Unido por el Eurotúnel.
Paralizados por la falta de una política unificada para hacer frente a la problemática, los países de la Unión Europea (UE) han adoptado distintas medidas unilaterales, muchas veces contradictorias entre sí.
Hungría está construyendo una valla en su frontera sur con Serbia para mantener a raya a los
inmigrantes y refugiados, y la República Checa ha pedido cerrar la zona europea de pasaporte libre, o zona Schengen, y que se desplieguen tropas de la OTAN.
En cambio, Alemania, que estima que este año recibirá un récord de 800.000 solicitantes de asilo, ha facilitado el proceso para los sirios, que escapan de una brutal guerra en su país.
En Italia, cerca de 50 cadáveres fueron recuperados hoy del interior de la bodega de un barco en el que viajaban junto con otros 400 inmigrantes que fueron rescatados frente a las costas de Libia, informó la agencia de noticias EFE, que citó a una fuente de la Guardia Costera italiana.
La fuente informó de que en las últimas horas se han desplegado en el Mediterráneo diez operaciones de salvamento, de las que cinco ya han concluido con el rescate de más de 1.400 personas.
También hoy, un grupo de 218 inmigrantes llegó al puerto siciliano de Catania junto con el cadáver de un sudanés que falleció a causa de la diabetes agravada por las difíciles condiciones del viaje, informó hoy el organismo de la ONU para los Refugiados (Acnur).
En Hungría, la policía lanzó hoy gases lacrimógenos en un centro de registro de refugiados en la ciudad fronteriza de Roszke y detuvo a unos 1.300 migrantes que siguieron entrando al país burlando la valla de alambres de púas levantada en el límite con Serbia días antes de que sea completada.
La policía húngara dijo que debió recurrir a la represión cuando unos 200 migrantes intentaron escaparse del centro sin haber permitido que les tomaran las huellas dactilares, impacientes con la lentitud del proceso de registro, causado a su vez por el gran número de arribos.
Horas después de la represión en Roszke, la policía húngara anunció que a partir del 15 de septiembre reforzará su presencia cerca de la frontera con Serbia con 2.106 agentes adicionales que contarán con el apoyo de helicópteros y perros.
El gobierno húngaro, que ayer volvió a reclamar a la UE ayuda financiera para hacer frente a la crisis, había anticipado la semana pasada un aumento de sus fuerzas de seguridad cerca de esa frontera, en vista del creciente flujo migratorio que en lo que va de año ha visto el cruce de unos 120.000 refugiados.
En Budapest, la capital del país, el jefe de la policía de Hungría, Karoly Papp, dijo que 1.302 migrantes fueron detenidos hoy en la frontera sur con Serbia.
La policía informó además que ayer detuvo a 2.533 personas, entre ellos 555 menores, por cruzar ilegalmente desde Serbia, una cifra que supera hasta ahora a todas las registradas en un solo día.
En Alemania, en tándem con Merkel, el presidente del país, Joachim Gauck, visitó hoy otro albergue para refugiados en Berlín, donde expresó su apoyo y agradecimiento a la labor de voluntarios y servicios sociales y deploró el reciente incremento de los ataques racistas contra este tipo de alojamiento en todo el país.
Ayer, el Acnur advirtió que la crisis de refugiados del Viejo Continente se agrava día a día ante la falta de acciones coordinadas y dijo que la cifra de personas llegadas este año por el Mediterráneo se acercaba ya a 300.000.
Desde el comienzo de 2015, más de 2.370 personas se ahogaron en el Mediterráneo tratando de llegar a Italia o Grecia en embarcaciones precarias, un número que ya supera a los muertos en todo 2014, según la Organización Internacional de Migraciones (OIM).
Mañana, gobernantes de los países de los Balcanes occidentales, una de las principales rutas de ingreso a la UE, celebrarán una cumbre en Viena con la presencia de Merkel, en un intento por acordar un enfoque coherente para lidiar con la crisis.

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