Lo que parecía ser una inapelable decisión de la Junta Electoral, de la noche a la mañana, se volvió algo no tan desacertado y hasta posible. Hace algunas horas, el organismo provincial resolvió que el candidato radical, Sergio Panella, podrá competir con la boleta larga, respaldando las postulaciones de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez en la Unión para el Desarrollo Social.
Según indica el reglamento de UDeSo, en su artículo 4°, “en las categorías de concejales, senadores y diputados provinciales, la integración de las listas de precandidatos deberán tener una proporción mínima de afiliados correspondientes a los partidos fundadores, garantizando siempre, todas las corrientes internas, la integralidad en la composición de esta alianza”.
No obstante, y sin demasiado miramiento, sorpresivamente la autoridad electoral bonaerense ordenó a la Junta Electoral de la Unión para el Desarrollo Social atenerse a lo resuelto “con todos sus efectos legales para participar de la contienda electoral”.
Esta novela devino en múltiples consecuencias de interesantes reflexiones.
En primer lugar, la victimización del dirigente radical platense en este conflicto lo colocó en una inesperada posición, a tal punto que –a pesar de su enfrentamiento con Miguel Bazze- el bloque de diputados bonaerenses de la UCR manifestó “su total apoyo al legislador radical Sergio Panella, precandidato a intendente por la ciudad de La Plata, para competir en las elecciones internas abiertas, obligatorias y simultáneas del 14 de agosto dentro de la Unión para el Desarrollo Social”.
Además, no obstante las grandes reticencias que despierta entre los afiliados radicales de la ciudad, muchos de ellos vieron en Panella a la única figura capaz de garantizar la continuidad e integralidad del espacio de cara a los próximos comicios. “No apoyamos a Panella, sino al partido, no es nada más ni nada menos que una cuestión de descarte”, explicó un dirigente de segunda línea.
El respaldo también llega desde el municipio platense, en un intento de bajar al candidato peronista de UDeSo que amenaza con restarle votos al bruerismo. El vínculo se da a través de la figura del ex dirigente radical de Vergencia –línea interna que respondía a Juan Manuel Casella- y actual secretario de Gestión Pública, Jorge Campanaro, con quien mantiene un fluido vínculo telefónico.
Ahora bien, cuando surgió la posibilidad de que el radicalismo fuera “proscripto” –según la palabra que utilizaron en algunos graffities grabados en las paredes de La Plata-, comenzó un fuerte operativo de presión contra la Junta Electoral.
La amenaza fue la del juicio político, y, la excusa, el vínculo familiar entre un integrante de la lista de legisladores de Gonzalo Atanasof –es decir, el del actual concejal José Ramón Arteaga- y una importante figura del organismo bonaerense.
Finalmente, con una inexplicable participación en defensa del radicalismo del diputado provincial de capa caída, Raúl Pérez, el gobernador Daniel Scioli habría realizado una importante bajada de línea ante la Junta para dar por terminada la polémica.
Ahora, el gran interrogante apunta a entender el motivo real de la decisión del gobernador, quien terminó por ser protagonista de un episodio que poco y nada lo involucraba.







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