El 2013 coronó a José Ramón Arteaga como el primer candidato a concejal por la lista oficial del Frente Renovador y lo posicionó como el principal precandidato a intendente por el massismo en la ciudad. Sin embargo, el 2014 lo desplazó de la escena, y fue Marcelo “Chubito” Leguizamón quien ascendió notablemente en la carrera por ocupar el sillón de calle 12. Cuáles serán los planes de “Joserra” y por dónde andan Pacharotti, Melzi y Vaudagna.
DE SUPER CANDIDATO A OCULTO
El año pasado, José Ramón Arteaga asumió su quinto mandato como concejal de la ciudad de La Plata tras haber encabezado la lista de candidatos a concejales por el Frente Renovador tanto en las PASO como en las legislativas de octubre, ya que su boleta resultó ganadora en la interna. Apañado por Juan Amondarain, su colega desde las primeras épocas de Julio Alak, Arteaga se ilusionó con que este podría ser su último periodo en el Concejo Deliberante para luego saltar a la intendencia, como el “Vasco” parecía anticipar. Sin embargo, la campaña del eterno concejal durante el 2014 fue pobre, más allá de que realizó su propio lanzamiento.
Las razones de su prácticamente nula campaña podrían ser variadas; por un lado,Arteaga es un candidato poco carismático, desconocido sobre todo teniendo en cuenta que hace años que se desarrolla en la política local, y si bien es un hombre de mediana edad podría ser considerado demasiado grande como para enamorar al porcentaje de votantes jóvenes de la ciudad; por otra parte, el hecho de que haga más de 16 años que se desempeña como concejal hace que sea un bastión valioso en el recinto, de donde no convendría sacarlo a mitad de su mandato por el hecho de conocer todos los vericuetos legislativos; y por último, bien podría ser que Arteaga desee dejar el recinto pero para ocupar una diputación o una senaduría provincial, antes que para afrontar el desgaste de la intendencia.
Esta última variable considera, además, que el massismo se enfrentará contra unPablo Bruera que a pesar de la catástrofe del 2 de abril de 2013 no perdió su núcleo duro de votantes e incluso figura primero en las encuestas, muy por encima de sus competidores. Es decir, Amondarain bien podría tener en cuenta que su alfil tiene más posibilidades de entrar como senador este año que cualquier del Frente Renovador de conseguir quedarse con el sillón de calle 12, y en ese sentido planea retirarlo silenciosamente del certamen de jugadores.
POR QUÉ EL CHUBITO
Si Arteaga es demasiado grande como para enamorar al electorado, Marcelo Leguizamón es todo lo contrario. El Chubito es un dirigente joven que no cuenta con manchas notables en su recorrido político y que en este sentido puede forjar una imagen nueva y fresca con su campaña. Es un candidato que se asemeja más a lo que representa Sergio Massa, si de juventud y renovación se trata.
Leguizamón es la pieza de Raúl Pérez, otro peso pesado del massismo en la región capital e histórico aliado de Juan Amondarain. Aunque parecería ser que los “amigos” se disputan el candidato, llama la atención que la cartelería del Chubito sea abundante y no suceda lo mismo con Arteaga, lo cual hace pensar que se trata de una estrategia en común. Leguizamón es el precandidato por el FR que más creció en la ciudad en los últimos meses del 2014.
VAUDAGNA PARA DIVIDIR
Oscar Vaudagna es un candidato que mide poco y que si hubiera que ubicarlo dentro de un sector del FR bien podría ir junto a Joserra y al Chubito. Entonces, ¿por qué lanzó su precandidatura?
Hay tres sectores muy marcados en el massismo platense: el de los “primeros massistas”, el sector de Javier Pacharotti, y el de Carlos Melzi. El año pasado, la interna en las PASO se definió entre el melzismo y la boleta armada por Amondarain. Este año, Pacharotti se consolida como un competidor fuerte para el massismo original, y podría constituir un verdadero problema para la lista del Vasco y Pérez si se aliara con Melzi, es decir, si todo el “massismo opositor” decidiera competir unido. En este esquema, Vaudagna aparece para dividir el voto, pero difícilmente Melzi acepte subordinarse a Pacharotti, y difícilmente Sergio Massa acepte cinco listas en La Plata. Habrá que ver cómo se ordenan las fichas y para dónde disparan los candidatos sabiendo que el oficialismo local es un obstáculo difícil de derribar.








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