En el primer semestre cayó la coparticipación automática a las provincias

En el primer semestre cayó la coparticipación automática a las provincias

El primer semestre del año cerró con una coparticipación automática a provincias de $760.353 millones. Respecto a los $503.185 millones registrados en el mismo período de 2018, el crecimiento nominal de los envíos fue del 51,1%. Descontada la inflación, la coparticipación cayó un 2% interanual.

La pérdida de poder adquisitivo de la coparticipación de la recaudación tributaria nacional con las provincias no es un dato menor, debido a la importancia que relativa de este recurso. En efecto, el último dato de la Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las Provincias (DNCFP) correspondiente al primer trimestre de 2019 revela que la coparticipación tuvo una participación promedio del 46% en el total de recursos provinciales. Hay jurisdicciones con una importancia relativa mucho mayor que el promedio.

Desde enero de 2018 la coparticipación mensual contiene un envío por compensación a las provincias, de acuerdo a lo establecido en el Consenso Fiscal firmado entre las provincias y el Estado nacional en noviembre de 2017. Esta compensación es un monto equivalente a la disminución efectiva de recursos resultante de la eliminación del artículo 104 de la Ley de Impuesto a las Ganancias y del destino de la recaudación total del Impuesto al Cheque a la ANSES, de acuerdo al inciso II.a del acuerdo. En el primer semestre de 2019 la compensación enviada a las provincias (excepto San Luis y La Pampa que no adhieren al consenso) fue de $33.539 millones.

Un aspecto no menor a tener en cuenta en el corriente año es que la provincia de Buenos Aires comenzó a recibir envíos automáticos por compensación vinculados a lo establecido en el inciso II.e del Consenso Fiscal. En el mismo se estableció transferir a la provincia durante 2019, diariamente y de manera automática, un total de $44.000 millones anuales en concepto de compensación relacionada con el eliminado Fondo del Conurbano Bonaerense. En el primer semestre la misma alcanzó los $21.551 millones, monto que equivale al 64% de la compensación del consolidado de provincias. De hecho, sin contar esta compensación a Buenos Aires, la coparticipación del conjunto de provincias habría registrado una caída real de 4,8% en lugar del 2% mencionado más arriba.

La coparticipación por provincia en millones de pesos

Cuando se analiza la coparticipación del primer semestre del año por provincia, se observa una caída en el poder adquisitivo de los fondos en todas las jurisdicciones, con excepción de Buenos Aires. El crecimiento real de la coparticipación en la provincia de Buenos Aires se explica exclusivamente por la compensación automática que comenzó a recibir desde enero de este año. Sin estos recursos, los envíos automáticos a la provincia hubieran caído 4,5% respecto al primer semestre 2018.

Por otro lado, en el resto de las jurisdicciones la baja en términos reales va del 1,6% interanual en la provincia de La Pampa al 7,3% interanual en Santa Fe. La caída en términos reales de La Pampa, menor a la de otras jurisdicciones, se relaciona con que comenzó a recibir recursos extra tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) de noviembre pasado por la distribución de los costos de autarquía de AFIP. En el otro extremo, las provincias de Córdoba, Santa Fe y San Luis registraron las mayores caídas interanuales (alrededor del 7% interanual) debido a que no forman parte del esquema de restitución anual de 3 puntos porcentuales de la precoparticipación del 15% de ANSES, que les fue devuelta íntegramente desde diciembre de 2015. Las demás provincias registraron una caída que rondó el 4% real.

La pérdida de recursos, medida en moneda constante de junio 2019, varía entre jurisdicciones. En el primer semestre se destacaron obviamente las provincias de Santa Fe y Córdoba con una merma de la coparticipación superior a los $5.000 millones en comparación con igual período del año pasado. En el otro extremo se ubicó la provincia de La Pampa, con una caída equivalente a $227 millones. La provincia de Buenos Aires fue la única que registró un aumento interanual de la coparticipación automática equivalente a $15.961 millones en moneda constante.

La pérdida o ganancia de coparticipación medida en términos per cápita

La provincia de Buenos Aires es la única que experimentó un crecimiento real per cápita de la coparticipación automática durante el primer semestre, con una ganancia equivalente a $822 por habitante.

En el resto de las jurisdicciones la coparticipación en pesos por habitante, medida en moneda constante de junio 2019, experimentó una caída. La mayor pérdida de fondos se presentó en las provincias de Tierra del Fuego ($4.090 menos por habitante), San Luis ($3.112 menos por habitante), Catamarca ($2.658 menos por habitante) y La Rioja ($2.414 menos por habitante). En el otro extremo, la menor baja de coparticipación per cápita se registró en CABA ($620 menos por habitante), Mendoza ($868 menos por habitante) y La Pampa ($984 menos por habitante).

Si estas variaciones de coparticipación por habitante se expresaran en litros de leche fresca en sachet, Buenos Aires registraría una ganancia equivalente a 18 litros de leche per cápita; mientras que las provincias que registraron mayores caídas habrían dejado de recibir: 91 litros por habitante en Tierra del Fuego, 70 litros en San Luis, 59 litros en Catamarca y 54 litros en La Rioja aproximadamente.

¿De qué manera podría afectar la caída real de la coparticipación federal de impuestos a las finanzas provinciales?

En este escenario de caída en el poder adquisitivo de la coparticipación, el desafío de las provincias consiste en mantener sus cuentas fiscales en orden. De acuerdo a los datos de la DNCFP, en el año 2018 hubo 19 jurisdicciones que cerraron el ejercicio con superávit primario. Esto significa que los ingresos totales fueron más que suficientes para cubrir el gasto neto de los intereses de deuda pública. El consolidado provincial pudo mostrar así durante el año pasado un superávit primario equivalente al 0,4% del PIB.

Resulta necesario tener en cuenta que la principal fuente de financiamiento del gasto público en las provincias lo constituyen la coparticipación federal de impuestos y la recaudación del impuesto a los ingresos brutos. Por ejemplo, la suma de estos dos ingresos cubrió en promedio un 68% del gasto primario del consolidado provincial en 2018. Actualmente, ambos conceptos están mostrando una caída en términos reales. Queda claro que si en algunas jurisdicciones el gasto no está cayendo en términos reales al mismo ritmo que la principal fuente de financiamiento, se iniciará una disminución del superávit primario en primer lugar y una pérdida en segundo lugar.

De esta forma se vuelve a presentar el desafío de sostener el superávit primario obtenido. Es vital que la actividad económica generadora de recursos tributarios deje de caer. Las provincias tendrán que recuperar al menos parte de los recursos que hoy están perdiendo por mayor evasión y darle continuidad al cumplimiento del Consenso Fiscal con la disminución de alícuotas tanto del impuesto a los ingresos brutos como de sellos.

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