Montenegro enfrenta los primeros chispazos legislativos

Montenegro enfrenta los primeros chispazos legislativos

Con el debate del presupuesto 2020 y las ordenanzas fiscal e impositiva, Guillermo Montenegro comienza a poner a prueba una de los principales desafíos que se planteó en sus primeras horas como intendente: mejorar el diálogo con el Concejo Deliberante, para evitar que cada proyecto sea un trastorno.

Por: Mariano Suárez.

Hasta aquí, los primeros pasos muestran que la relación entre el Concejo y El Ejecutivo, atraviesa una etapa de diálogo más fluido. La oposición tiene en claro que no puede poner trabas de más a una gestión que recién comienza. “Pero eso no significa decir que está todo bien y aceptar lo que nos pongan en frente”, deslizaron fuentes de la oposición.

En esos carriles se está dando esta discusión. El desfile de funcionarios y sus explicaciones queda contrastado en cada reunión con la postura críticas de los concejales del Frente de Todos, el espacio liderado por Fernanda Raverta que busca mantener una posición crítica pero constructiva y al mismo tiempo dejar en claro que es la principal fuerza opositora de Mar del Plata. Conseguir ese equilibrio no es tarea sencilla.

La visita de Germán Blanco (secretario de Hacienda) tuvo como objeto dar una visión general del cálculo de gastos y recursos y los alcances de los aumentos de tasas. Allí, la presidenta de la comisión de Hacienda, Virginia Sívori, planteó su primera disidencia: la suba de tasas no será del 49,5% como habían anunciado los funcionarios el día que presentaron el presupuesto, sino que será del 55%. “Solo en algunos casos será menor, pero la gran mayoría pagará un 55% más”, aclaró la concejal.

La presentación del coordinador de Gabinete Aleandro Rabinovich fue, hasta aquí, la más jugosa en términos políticos. Durante el debate se puso en tela de juicio la política de austeridad que prometió Montenegro durante la campaña, en las reiteradas veces que planteó la necesidad de reducir el gasto político del municipio.

Esa promesa comenzó a cumplirla cuando anunció una baja salarial del 20% para él y un 15% para todos los funcionarios políticos. En esa misma conferencia aclaró que la manera de implementar esa reducción era donar esos porcentajes al municipio y que ese dinero se destine a cubrir otro tipo de necesidades que tenga el municipio.

Desde el Frente de Todos salieron a cruzar al funcionario de mayor confianza del jefe comunal. Remarcaron que al mismo tiempo que da un mensaje de austeridad la cantidad de funcionarios que nombró supera “exponencialmente” a los que tenía Carlos Arroyo en su último tramo de gestión. El bloque puntualizó que en los decretos públicos ya figuran 115 funcionarios nombrados desde el 10 de diciembre, que superan a los 77 que tenía el exjefe comunal. “Se pasó de 12 subsecretarías a 19, mientras que de 34 direcciones generales, se llegó a 50”, precisaron. En la bancada opositora aseguran que el ahorro que genera la reducción salarial no significa ni siquiera la mitad de lo que aumentó el gasto político el actual intendente.

Rabinovich fue a la reunión de la comisión con cifras concretas: la decisión de Montenegro le permite al municipio ahorrar 30 millones de pesos al año. Pero también fue con otro argumento: el aumento de la planta política le permite al municipio volver a prestar servicios y estar cerca de los vecinos luego de cuatro años de una gestión olvidable.

El coordinador de Gabinete remarcó que los mayores incrementos presupuestarios se dan en áreas claves como Educación y Seguridad. En la primera de ellas, el exintendente Arroyo cosechó sus mayores cuestionamientos por la brutal pelea con los docentes municipales. En la segunda, de los 1460 días que duró el mandato de Arroyo, solo tuvo secretario de Seguridad 7 días. “Es un área que no tenía nada, no había funcionarios, ni equipamiento”, sostuvieron desde el entorno de Montenegro.

Para reforzar la idea de que el nombramiento de cargos políticos es una necesidad y no un gasto, este miércoles el Ejecutivo filtró algunas de las conclusiones que arrojó la auditoría que ordenó realizar Montenegro apenas asumió. Los resultados confirman que la “prolijidad” del municipio que declamaba Arroyo en sus últimos minutos como intendente no era tal. El intendente había dicho que el objetivo no era hacerla pública, pero dadas las circunstancias fue una jugada astuta.

La ronda de funcionarios recién comienza. Una vez que todos los secretarios y presidentes de entes pasen por la comisión de Hacienda comenzarán las propuestas de modificación y el debate legislativo que mostrará otra característica: quiénes serán las espadas legislativas del oficialismo.

Por lo pronto, la oposición sabe que el primer año de gestión de un intendente poner demasiados palos en la rueda puede terminar jugándole a favor a la gestión. Montenegro cuenta con eso y por eso permitió que la comisión de Hacienda, clave para los proyectos clave, tenga mayoría opositora. “Buscó diferenciarse de Arroyo y mostrar que realmente quiere tener diálogo con la oposición. Pero es arriesgado. Este año le puede salir bien, pero el próximo, cuando las elecciones se acerquen, la cosa no va a ser tan fácil”, analizó un concejal oficialista.

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