El incumplidor serial

El incumplidor serial

Playa Las Toscas | Se sumaron dos playas públicas y gratuitas para la ciudad, y ahora volvieron a vallarlas. ¿Con quién habló Aldrey Iglesias para creer que no tenía que cumplir el convenio que firmó en mayo? La medida ilegal mereció la alarma de varios sectores.

Esta semana los rumores sobre la aparición de vallas en la zona de la playa pública de Las Toscas generaron alertas en la población local. A los comentarios siguieron fotos que se difundieron por las redes sociales, y gran malestar en el gobierno municipal. Una vez más, Florencio Aldrey Iglesias estaba incumpliendo con el acuerdo que había firmado con el intendente Carlos Arroyo el 2 de mayo de este mismo año, ante escribano y con presentación judicial.

El Secretario de Gobierno de General Pueyrredón —Alejandro Vicente— hablaba de lo sucedido en la entrevista que dedicó a la 99.9: “el acuerdo que fue firmado por el intendente y el responsable de la firma Hermitage S.A. concesionaria de la Unidad Turística Fiscal Paseo Las Toscas, estaba siendo incumplido, porque el sector que era playa pública se estaba cercando para desarrollar algún tipo de emprendimiento comercial y gastronómico. Es una anomalía muy grave”. 

Vicente había estado en contra de la firma de este acuerdo, porque después de toda la controversia judicial que mereció la ocupación de la Unidad Turística del Paseo Las Toscas, consideraba que se debían aplicar las sanciones correspondientes por los reiterados incumplimientos anteriores y, por lo tanto, se debía retirar la concesión. El funcionario consideraba que —teniendo en cuenta la conducta empresarial de Aldrey Iglesias— lo que está pasando ahora es lo único que se podía esperar: “Aldrey Iglesias es un incumplidor serial del Estado”. Es decir que Vicente no aceptaba la idea de que Aldrey fuera a cumplir con lo que firmaba, y tuvo razón.

La firma Hermitage S.A. estaría ahora procurando no cumplir con un acuerdo por el cual se comprometió a permitir que dos de los balnearios del sector fueran playas públicas equipadas, en las cuales los visitantes pudieran acceder a elementos de sombra de manera gratuita, baños públicos y vestuarios. Pero en la entrevista, el funcionario municipal indica que Aldrey Iglesias fue más allá, y que le indicó a uno de los entes descentralizados del gobierno que no actúe: “presentaron una nota en el EMTUR indicando que se abstenga de realizar cualquier acción en el lugar. Llama la atención la falta de respuesta del Ente de Turismo, pero el acuerdo es muy claro”, indicó.

Infinitos conflictos

No es el único tema en el cual Iglesias no cumple con sus compromisos, y Vicente recordó una de las causas judiciales que está en curso: “el estado municipal está en litigio porque —en 2014— el Diario La Capital firmó un contrato de donación, con la entrega gratuita de una obra escultórica para ser puesta en una plaza pública y apareció instalada en el Centro Cultural Estación Terminal Sur desconociendo el contrato de donación que fue aprobado incluso por el Concejo Deliberante firmado por el intendente de ese momento y el presidente del directorio del Diario La Capital, Aldrey Iglesias. Eso está en instancia judicial, esperemos que en defensa del estado municipal, se continúe”. Se refiere así al conflicto desatado a partir de que se comprobó que la escultura de Botero que el empresario exhibe en el patio del paseo de compras, al que bautizó ilegalmente con su propio nombre, fue importada de Colombia casi sin impuestos con la consigna de que se donaría a la ciudad para la Plaza del Milenio. El documento que lo respaldaba fue firmado durante el gobierno de Gustavo Pulti, que por supuesto conoce perfectamente del incumplimiento.

Tampoco cumplió con la denominación del espacio histórico concesionado como Estación Terminal Sur al que insiste en llamar con él, a pesar de que la comuna lo obligó a retirar la cartelería que daba esa denominación indebida.

Ahora, la discusión va por el acuerdo que Aldrey firmó con Arroyo, por el cual se comprometió al uso gratuito de los balnearios 2 y 3 de Las Toscas, y a asumir el costo total de su mantenimiento y equipamiento durante el tiempo restante de la concesión, según los estándares regulados por el EMTUR, lo cual obligaría a construir módulos de gastronomía y baños. Habría un 60% de arena libre y un 40% con unidades de sombra móviles de acceso gratuito, por eso la firma Hermitage tendría la explotación gastronómica del sitio a un cien por ciento.

Pero, por otro lado, está el pago del canon. Dice el convenio: “la firma Hermitage S.A se compromete a abonar a la municipalidad del partido de General Pueyrredon, en concepto de canon anual, hasta la expiración de la concesión, un 30% de las sumas de dinero que perciba de todos los contratos que celebre con terceros por los locales comerciales y demás espacios que sean objeto de locación en la unidad turística fiscal, considerándose incluidos aquellos contratos relacionados con el sector del anfiteatro”.

Además, habría un nuevo canon anual para el espacio destinado a la actividad de casino, por el cual Hermitage le abonará a la municipalidad el 3,5% de la rentabilidad bruta producida por las máquinas electrónicas de juegos de azar habilitadas por el instituto de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires en el área de la concesión.

El convenio firmado

Esto no es todo, porque Aldrey venía pagando casi nada desde hacía años, es decir, un canon menor a lo que vale alquilar un monoambiente. Ahora Hermitage debe pagar “en concepto de compensación total e integral por las eventuales diferencias de canon que pudieran existir de períodos anteriores” unos diez millones de pesos, que se abonarían en cinco cuotas iguales. Pagando esos diez millones y manteniendo las playas equipadas como públicas, las cuentas estarían saldadas y no habría reclamos posteriores por los errores que tuvo el canon.

Agrega el texto del documento convenido: “en virtud de lo acordado, las partes pactan que no tendrán ninguna reclamación, de ningún tipo, ni civil, ni penal y/o administrativa que formularse en relación con el contrato de concesión, continuando la firma Hermitage S.A con la explotación de la unidad turística en las condiciones fijadas en el contrato de concesión, con las reformulaciones establecidas en el presente acuerdo”. Luego, el documento se presentó en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo n°2 para su homologación judicial.

Ahora, dos meses después de que la municipalidad sacara las vallas de Las Toscas, volvieron a colocar el tradicional cerco de madera en el acceso. Inmediatamente los reclamos se alzaron desde distintos sectores de la ciudad, que protestaron por el visible incumplimiento de lo que la firma ya había acordado, tales como la ONG En defensa de las Playas Públicas o el Foro Costero Ambiental.

La respuesta informal fue que Hermitage S. A. había realizado una sublocación a un concesionario de apellido Otero, pero no se trata de una versión oficial. De todas maneras, el convenio ratificado debería ser respetado por quienes se integren a la explotación comercial del predio.

Por lo pronto, si la playa pública no se cierra mientras Arroyo continúe en su cargo, será necesario contar con el compromiso del intendente electo Montenegro, ya que resulta muy sugerente que Iglesias haya tomado la decisión de iniciar otra vez un negocio con incumplimientos si no cuenta con el aval de otro de los estamentos del poder. Porque siempre aparece quien presta a su lucrativo juego.

Esperar una semana será suficiente para que sea posible confirmar con quiénes ya se ha reunido el titular del diario de la ciudad, y cómo le sacará el jugo a su indiscutible influencia política.

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