Cuando la rosca política se vuelve obscena

Cuando la rosca política se vuelve obscena

El peligro mayor es el de desnudar a gran parte de la dirigencia en negociaciones sobre candidaturas y armado de listas en medio de una situación socioeconómica muy grave.

Massa decidió subirse al mismo tren que ya contaba con pasajeros de notorias y sólidas contradicciones, esas que los llevaron del kirchnerismo furioso al antikirchnerismo implacable para volver ahora al solcito K, donde la chance de acercarse al poder borra cualquier autocrítica.

Alberto Fernández, Solá, Chino Navarro, Donda, Solanas y Moyano, por hacer una lista escueta y a vuelo de pájaro, ya estaban sentados en ese vagón al que Massa solo está viendo cómo y dónde consigue lugar. Los mejores asientos ya están ocupados.

No los une el amor sino el espanto, que en este caso tiene apellido: Macri. En nombre de eso, vale todo. Como tener unos principios más elásticos que los de Marx. Groucho Marx. O dinamitar construcciones propias y alternativas que lucen con mayor coherencia. O cortejar con colectoras electorales en apariencia opuestas.

El oficialismo a veces tampoco escapa a esta lógica, aunque intenta mantener el recato. Con las colectoras bonaerenses mostraron una hilacha, acaso más relacionada a la preocupación ante una posible derrota de Vidal que a “la nueva política” que publicita Peña.

Algo parecido a las idas y vueltas con el desdoblamiento electoral en Ciudad y Provincia, el Plan V y la relación con la UCR, que finalmente aportará la candidatura a la vicepresidencia. Salvo sorpresas de último momento, Sanz es el preferido.

Alternativa Federal asiste a su mutilación, merced a la mudanza de Massa y al escaso peso nacional de su figura provincial con más votos, el recién regresado de vacaciones Schiaretti. Y Lavagna, que no quería ser candidato, ahora no quiere saber nada con bajarse de una postulación apenas testimonial.

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Semejante enjambre no solamente corre el riesgo de generar confusión, desinterés y/o enojo en los votantes, más allá del genuino interés periodístico o de quienes gozan del análisis político.

El peligro mayor es el de desnudar a gran parte de la dirigencia en negociaciones sobre candidaturas y armado de listas en medio de una situación socioeconómica muy grave. Cuando de manera sostenible se pierden puestos de trabajo o se precariza el empleo y aumenta la pobreza, en especial la infantil, subleva que la rosca política insuma tanta energía.

Y la torna obscena ante los cachetazos de la realidad, como lo refleja el informe de la UCA respecto de que más de la mitad de nuestros chicos es pobre.

Definan los cargos lo antes posible, que hay temas urgentes y claves de los que ocuparse. Por favor.

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