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Cambios que serán clave para la relación con el FMI |
El Gobierno designaría a un nuevo representante ante el organismo dirigido por Dominique Strauss-Kahn, el que también cambiaría a su enviado permanente en el país.
PorMarcelo Bonelli
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La presidenta Cristina Kirchner bochó dos propuestas sugeridas por Amado Boudou para ocupar la estratégica delegación argentina en el Fondo Monetario Internacional.
Ocurrió en las últimas jornadas y la decisión política de la Quinta de Olivos dejó –por ahora– sin candidatos propios al Ministerio de Economía para reemplazar a Pablo Pereira.
El jefe del Palacio de Hacienda intentó primero reinstalar en ese lugar de Washington a un viejo conocido del kirchnerismo: Héctor Torres, quien ocupo esas funciones entre el 2004 y el 2008. Pero el nombre del diplomático no pasó ningún filtro del matrimonio presidencial . Frente a ese primer fracaso, Boudou sugirió después a un colega de estudios en el CEMA, pero en esa oportunidad el veto surgió de parte del ex presidente Néstor Kirchner. Se trata de Pablo Druck formado como Boudou en las creencias ortodoxas del CEMA. Druck también se desempeña en la actualidad como funcionario del staff del FMI.
Ambos antecedentes, en lugar de ayudarlo, sirvieron para que el ex presidente censure la sugerencia de Boudou.
Ahora sería el matrimonio presidencial el encargado de buscar un reemplazante al actual delegado Pereira. El economista quedó como director argentino del FMI cuando el Gobierno desplazó a Torres de Washington.
Pero Boudou no le tenía confianza a Pereira y en su ambición por ocupar espacios de poder forzó su renuncia a comienzos de julio. Ahora, frente a la fragilidad de sus candidatos, le podría suceder algo similar a lo que ocurrió en el Banco Central , cuando Boudou hizo todo el desgaste para ocupar el lugar y al final el kirchnerismo ubicó un reemplazante con perfil propio, sin vinculaciones con el Palacio de Hacienda.
Hasta ayer, en la Quinta de Olivos se insistía en que Alfredo Mac Laughlin podría ser elegido y enviado al FMI.
Mac Laughlin tiene vínculos sólidos con Néstor Kirchner y ocupó la Secretaria de Finanzas en la época de Felisa Miceli.
La nominación de Druck no avanzó por razones obvias: fue un infantil error del ministro porque era difícil que el kirchnerismo acepte a un actual funcionario del FMI como representante de su propio gobierno.
El nombre de Torres lo acercó al Palacio de Hacienda el empresario Eduardo Elsztain.
El dueño de IRSA sugirió que Torres podría ser una suerte de coordinador de las representaciones financieras de Argentina en Estados Unidos. Boudou se entusiasmó con la buena relación que tenía Torres con Dominique Strauss-Kahn. Pero precisamente fueron las defensas a ultranza que Torres hizo para justificar al titular del FMI las que habilitaron su desplazamiento del Gobierno, hace dos años.
La suerte de Pereira en Washington quedó echada cuando a Héctor Timerman lo nombraron en la Cancillería. Timerman lo protegía de los embates, pero cuando llegó a Buenos Aires –como ya no lo necesitaba– le soltó la mano.
El recambio se hará en la Asamblea del FMI en septiembre , junto a otro relevo importante para Argentina: Economía impulsa la salida de Alberto Camarasa como director argentino en el Banco Mundial.
Antes se haría la sustitución del enviado permanente del FMI en Buenos Aires: se va el economista alemán doctorado en Yale, Gastón Gelos .
Boudou sigue de cerca estas modificaciones y quiere dar un golpe de efecto: hacer la colocación de bonos pendiente, trunca durante el canje.
Como anticipó Clarín , tiene varias ofertas de bancos internacionales, pero continúa con un problema: la tasa de interés que Argentina tendría que pagar hoy sería del 10%.
Boudou aspira a abonar sólo un 9%, pero aún así quedaría desubicado en relación a lo que sucede en el mercado internacional.
La economía centralizada de Bielorrusia pudo colocar un bono al 8% y Brasil sólo abonará el 4,5% .
Estos temas los trataría sólo tangencialmente Hugo Biolcati en el expectante discurso que mañana dará en la inauguración de la Rural . El primer borrador de su exposición política reivindica los reclamos del campo, pero habla del Bicentenario y establece exigencias de fondo. En su texto, exigirá un marco institucional republicano sólido, seguridad jurídica, previsibilidad y pleno respeto a la actividad privada , frente al avance kirchnerista. Así se definió después de que su flexible posición evitó una fractura política de la Mesa de Enlace. El encuentro del lunes por las retenciones fue tenso y se llegó sólo a una solución política: anunciar la voluntad de elaborar una propuesta común de baja de las retenciones, sin ninguna precisión técnica.
Eduardo Buzzi fue terminante al iniciarse el encuentro: “Si no avalan una rebaja segmentada, yo mañana hago una conferencia de prensa responsabilizando a la Rural y CRA de fracturar la Mesa de Enlace.” El titular de la FAA argumentó que en el Parlamento no hay 129 votos para aprobar la rebaja general de las retenciones.
Tampoco para anular todas las facultades delegadas. Biolcati respondió: “Entonces busquemos la forma de un acuerdo.” Mario Llambías aceptó a regañadientes, dado que CRA propicia una rebaja general de retenciones a la soja, sin contemplar el reclamo de medianos productores. De hecho, Carbap –su entidad de origen– pidió la anulación total de esos impuestos, en un clima preelectoral donde se compite para ver quién es más contestatario: hoy disputan su conducción Alberto Frola y Raúl Victores.
La cuestión se zanjó en la Mesa de Enlace, al acompañar Biolcati el reclamo de Buzzi. Horas después, el diputado ruralista Ricardo Buryaile plasmó en un texto ese acuerdo: modificó el anteproyecto de ley e incluyó la segmentación pedida por FAA. |
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