Los turistas que este fin de semana visitaron la ciudad se encontraron con una imagen inolvidable pero no por ello agradable. Pese a la resolución de conflicto entre el gobierno local con los trabajadores municipales, grandes volúmenes de residuos siguen sin ser recolectados.
"Eh, amigo, esto es un asco". La expresión corrió por cuenta de un muchacho que dijo haber venido a pasar el domingo a Luján sin llegar a imaginarse el basural a cielo abierto que es la bajada del puente Mitre. Estaba dirigida al cronista de EL CIVISMO Digital que relevó la zona histórico-basilical para comprobar que, pese al anunciado acuerdo de paritarias entre los sindicatos y el gobierno municipal, no se retomaron los servicios públicos.
"¿Usted es de Luján?", dijo una señora y, ante la respuesta afirmativa, lanzó una segunda frase lapidaria: "Una vergüenza cómo está la ciudad. Creo que no vengo más. Si no fuera por la Basílica no pongo un pie". No era para menos: el olor nauseabundo que desprendía la basura acumulada desde hace varios días impregnaba de un aire irrespirable la zona.
Mientras el sol del mediodía caía pleno y la temperatura ascendía hasta los 21 grados, las moscas y las ratas se hacían un festín al tiempo que los visitantes se tapaban la nariz o cruzaban de vereda o esquivaban las bolsas reventadas que invadían la calzada.
En la plaza Belgrano, la mugre era menos evidente aunque la otrora Fuente de los Deseos era caldo de cultivo para la propagación del dengue. Agua estancada y podrida mezclada con residuos ofrecía una imagen como para guardar entre los recuerdos de que pueden llevarse los turistas.
En inmediaciones de la Terminal de Ómnibus el panorama no era mucho más alentador. Tachos rebosantes de basura aunque los contenedores colocados en Dr. Real entre avenida Nuestra Señora de Luján y 9 de Julio estaban al tope pero no desbordado.
En cambio en Cervantes entre la avenida y 9 de Julio, la basura cubría el largo de la cuadra y casi la mitad del ancho de la calle. Cientos de miles de kilos de residuos orgánicos como inorgánicos daban el peor de los aspectos para los ojos de propios y extraños que no podían creer en lo que se había convertido la ciudad. Los cestos ubicados en el parque San Martín también rebalsan de bolsas de basuras, a tal punto que en algunos sectores la mugre tapiza el suelo.
Con la resolución del conflicto de los Municipales, resta esperar que esta semana el servicio de recolección se normalice no solo por la imagen que deja la ciudad ante la mirada atónita de los turistas sino por el bien de todos los vecinos que residen en Luján.
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